Rasmussen no respetó el pacto con Contador
Le atacó tras acordar que la etapa era para el madrileño

A Michael Rasmussen y Alberto Contador les dio tiempo suficiente durante los cinco últimos kilómetros de la ascensión a Plateau de Beille para pactar un acuerdo antes de entrar a meta. Pero no lograron llegar a un convenio o no quisieron.
El danés dijo que no podía "de ninguna de las maneras" dejarle ganar al madrileño a cambio de colaboración en los últimos kilómetros. El madrileño venció a pesar de todo y no tardó en reaccionar tras entrar en meta vencedor: "Rasmussen ha faltado a su palabra porque decidimos que nos repartíamos la etapa y el trabajo y a falta de un kilómetro me atacó". Quizá el líder del Tour de Francia haya perdido a su mejor aliado por si las cosas se ponen feas en lo que todavía queda de Pirineos, que es mucho.
Guerra fría.
La guerra fría entre los dos mejores ciclistas de este Tour está servida y, de paso, una rivalidad que va a engrandecer una carrera que ya ha elegido a sus ídolos. Rabobank y Discovery Channel demostraron que son los dos equipos más en forma del pelotón del Tour, los que tienen a los mejores gregarios que con su trabajo pueden dinamitar la carrera en cualquier momento o salvar la crisis de su líder si llega a producirse. El ruso Denis Menchov, por ejemplo, ya ha entendido que le toca trabajar para Rasmussen pese a que inició la carrera con la condición de teórico jefe de filas del equipo holandés.
Para el Discovery seguirán custodiando a Contador los imperturbables George Hincapié y Yaroslav Popovych sin tener, además, la dictadura de ningún auricular de dirección de equipo.
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Johan Bruyneel tiene muy claro que Contador está más en forma que Levi Leipheimer, por mucho que éste sea estadounidense, como la firma que les paga a todos. Y ahora le tiene, encima, con la mosca detrás de la oreja después de un "mal gesto", como bien insistió ayer, en la zona mixta del Plateau de Beille, que tuvo el maillot amarillo con el maillot blanco, Michael Rasmussen con Alberto Contador.
La tarde del primer triunfo español en el Tour de 2007 se cerró con un reto. Desde Pinto anuncia ataques y en la carretera hay más banderas de la Comunidad de Madrid que pollos al estilo Rasmussen. "Son cosas de la carrera", dice Contador. Sí pero no se hacen.