Ciclismo | Tour 2007. 13 etapa

La esperanza blanca

Convulsión después de la crono de Albi. Vinokourov voló bajo y metió más de un minuto al resto de favoritos. Rasmussen dobló a Valverde y conservó el maillot de líder. Contador se graduó con una contrarreloj excelente y mantiene intactas sus posibilidades. Hoy llegan los Pirineos.

Actualizado a

Contador es nuestra esperanza blanca. El cisne está en condiciones de ganar el Tour. Y ya no se trata sólo de una intuición. Es más. El día que Valverde se hundió, Mayo regresó a la penumbra y Sastre sobrevivió a duras penas, Contador enseñó los dientes. Ni se rinde ni se esconde. No hay otro español que haya doblado la esquina del Tour con tanta presencia y tanta ambición. Desde hace años.

La contrarreloj fue cruda, porque retiró algunas caretas. En sentido positivo, Vinokourov marcó diferencias reservadas a Armstrong o Indurain. A su espalda se libró la batalla de los cuerdos. Evans, Klöden, Kashechkin y Contador encajaron en el intervalo de un minuto y cuatro segundos. Algo más retrasado, Rasmussen completó la contrarreloj de su vida. Fue el brochazo de un loco.

La crono también resultó cruel. Valverde, por ejemplo, eligió la peor forma de perder (cedió 6:08). Y no me refiero tanto a su desfallecimiento como a su reacción posterior, extrañamente alegre. Si fue una pose, la entiendo mal. Entre los requisitos de un campeón está la furia, la resistencia a rendirse, la rebelión al fracaso. Vinokourov nos lo recuerda constantemente.

Valverde fue doblado por Rasmussen y si no venga esa afrenta corre el riesgo de perseguirle para siempre. Y no es tan sólo el honor lo que está en juego. A los 27 años, el murciano se encuentra en el momento de su definición deportiva: o cazador de etapas o cazador de gloria. Triunfos o historia. Por cierto, no se admite la dimisión para quien está a 5:48 del liderato.

Opción.

El caso de Sastre es distinto: se esperaba más de él (perdió 4:01), pero se mantiene en la distancia de lo posible. Si consideramos la monstruosidad de las montañas que acechan, su situación (a 4:45) resulta hasta esperanzadora.

Mayo, dos segundos mejor que Valverde, estuvo en sus tiempos y queda abocado a una hazaña incierta. Mucho más brillante fue el rendimiento de Astarloza (el verdadero tapado del Tour) y Pereiro, que se colocan ahora en la segunda línea de aspirantes, los que necesitan un golpe de suerte o un tren en marcha.

Y los habrá. Después de su recital, Vinokourov (a 5:10 del líder) necesita seguir atacando, casi desesperadamente. Y con esas urgencias su rueda ofrece tantas posibilidades de llevar al cielo como al infierno.

Dudo que Rasmussen sepa gestionar esa situación sin cortarse una oreja. Dudo que soporte la responsabilidad, el espejismo de la victoria final. Intuyo que le podrá la tentación de responder a cualquier ataque, valiente o suicida. Su amenaza es obvia: correr como un pollo sin cabeza.

Noticias relacionadas

Intuyo que en el mundo de los cuerdos se jugará la partida decisiva. Si pensamos que Klöden y Kashechkin deben estar pendientes del jefe, el duelo entre Evans y Contador se revela magnífico y fundamental.

Nuestra fortaleza entonces será nuestra debilidad: que dejen escapar al niño, que ya caerá. Y que caiga el Tour.

Te recomendamos en Polideportivo