Nadal vuelve a la tierra y ya galopa en Stuttgart
En el Club Weissenhof de Stuttgart, Nadal volvió a tomar contacto con su superficie predilecta: la tierra batida. De paso para las pistas duras estadounidenses, el rey de la tierra batida no defraudó y arrolló al alemán Alexander Waske: 6-1 y 6-1. Hoy, Verdasco-Ferrer.


A partir de 2005, ganar a Rafael Nadal sobre una lámina de tierra roja resultaba Mission: casi Impossible. Antes de jugar mañana con Kohslchreiber (2-0 para Rafa), Nadal ha ganado 89 de 90 partidos en su superficie preferida: su reducto, su nido de águilas.
Ahora, a partir de 2007, por lo visto ayer, con la munición de confianza y golpes que le proporcionan sendas finales consecutivas en Wimbledon, ganar a Nadal en tierra batida puede ser no ya una misión imposible, sino una de las Siete Maravillas de la Humanidad.
Alexander Waske no es nada del otro mundo, pero había ganado a Nadal la única vez que se habían enfrentado, en Halle 2005, en hierba. Ayer...
Ayer, en la Mercedes Cup de Stuttgart (donde Nadal fue la estrella y el speaker improvisado en la recepción del domingo, ante los patricios de la Daimler-Benz), a Waske le atropelló una locomotora. Se podrá argumentar que al alemán no le entró el primer servicio, pero es que Waske no podía plantearse ganar un juego con segundos saques: tenía que arriesgar desde el primer tiro... y así también era casi imposible. Nadal sólo cedió dos juegos, ambos bajo el servicio de Waske, que sacaba piedras a la desesperada: porque del otro lado le atacaba la Operación Respuesta Fulminante: bolas pesadas y crujientes como bombas de racimo, kruunch, craack, procedentes de una extraña pesadilla cobriza, aún vestida a lo Wimbledon. Duró 73 minutos. Después, Ferrero liquidó a Gaudio (6-1, 6-2), Nadal ve este torneo como "una transición entre la hierba y la pista dura, con un cuadro difícil". Eso ve él. Los demás ven una pesadilla.
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Rumbo a las pistas duras de EE UU
Con la Mercedes Cup de Stuttgart como último gran objetivo en la tierra batida, Rafael Nadal ya prepara, junto a su equipo técnico, el tercer gran objetivo de la temporada: el US Open, en Nueva York del 26 de agosto al 8 de septiembre próximos. Nadal y su tío Toni ya visionan el calendario de adaptación a las temibles pistas duras, ideales para sacadores y pegadores planos. "Se trata de jugar aún más agresivo", anticipa Toni Nadal. Dos Masters Series en pista dura, Montreal (título que Nadal ganó a Agassi en la final de 2005) y Cincinnati aguardan a Rafa, de paso para Nueva York.