Mayo: "La victoria en el Giro me dio moral"
"Ganar otra etapa es un sueño todavía pendiente"

Iban Mayo ojeó ayer L'Equipe y vio que el panache, la gesta, el esfuerzo casi gratuito de Christophe Moreau había ganado la partida a su valeroso ataque vestido con los colores del Saunier Duval.
No le importó. Mayo es ahora feliz: "En Tignes disfruté porque las piernas me funcionaron. Me dieron ganas de atacar y lo hice sin realmente pensar qué beneficio iba a sacar de ello".
Nuevos aires.
Habría que preguntarse qué ha cambiado en relación al reconocido fracaso de los últimos años. ¿Quizá el cambio de equipo? "Las cosas no me salían bien desde 2003. Ya no podía caer más bajo, así que poco tenía que perder con el cambio". Es el Mayo en estado puro, que pasa del gozo al sufrimiento en un minuto. "A veces crees que no sirves para esto de andar en bici, y decides que quizá lo mejor para ti y los demás es colgar la bicicleta y dedicarse a otra cosa. Y cuando estás hundido en la miseria entonces recibes el apoyo de los cuatro que siempre están a tu lado y logras remontar el vuelo. Empezó un año nuevo, logré mi victoria en el Giro y cogí mucha moral. En las últimas semanas sabía que iba a llegar al Tour en buenas condiciones. Pero también tenía dudas".
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Su felicidad nunca es completa pero lo es más cuando se siente flanqueado por Sabino Angoitia, su gran amigo, y Josean Fernández Matxin, el director deportivo en el Saunier Duval: "A Iban le pedimos que disfrutara con la bicicleta. Y luego descubrimos que tiene raza. Su alegría también es la nuestra". Y Mayo responde con franqueza: "Me alegro por el equipo, por la gente que confió en mí".
A Mayo le queda ahora el paseo por la fama hacia Briançon y un apasionado momento en los Pirineos. "Ganar una etapa es un sueño que tengo todavía pendiente de repetir. Pero la general tampoco la descarto. Será un Tour bonito de correr, de seguir, de ver. Quiero ser prudente porque días malos también los tenemos todos", apunta el vizcaíno. Mayo ya viste de amarillo sin tener que acceder al maillot de líder del Tour. Una gesta en Briançon como la de Rasmussen en Tignes el pasado domingo le permitiría tener otro "sueño cumplido". No cree que le dejen los otros gallos de la carrera.