Sdiri presintió que le iban a clavar la jabalina
Sdiri ya se sintió amenazado por las jabalinas durante el calentamiento de los lanzadores. "Me imaginaba con una de ellas clavada en un pie", ha declarado desde el Policlínico Gemelli de Roma, que abandonó ayer.

Salim Sdiri, el francés de 29 años que fue alcanzado el viernes 13 por una jabalina en el estadio olímpico de Roma, asegura que presintió lo que iba a suceder. "Nuestra prueba comenzó mientras los lanzadores estaban haciendo el calentamiento y las jabalinas no caían muy lejos de donde estábamos nosotros. Yo no me sentía tranquilo. Me imaginaba con una de ellas alcanzándome en un pie", dijo el saltador de longitud desde el Policlínico Gemelli a la agencia France Press, en declaraciones telefónicas que recoge el periódico italiano La Gazzetta dell Sport.
El presentimiento de Sdiri se convirtió en realidad no mucho después, cuando la jabalina lanzada por el finlandés Tero Pitkämäki le alcanzó no en el pie, sino en el costado derecho. Salvó la vida de milagro. "Me he desviado hacia la izquierda al lanzar y casi me he caído", explica, consternado, el lanzador. "Seguí compitiendo, pero me sentía muy mal".
En la madrugada del viernes al sábado, Sdiri abandonó la clínica romana, una de las más prestigiosas de Italia (tenía entre sus pacientes al Papa Juan Pablo II), después de que radiografías y ecografías descartasen que hubiera daños en la pleura y en el hígado. El impacto fue detenido por los músculos de la espalda. Ayer estaba previsto su traslado a Francia.
No se sabe si Sdiri podrá competir en los Mundiales, que comienzan el 25 de agosto. El corso ha saltado sólo 8,01 este año, pero tiene un mejor registro de 8,25. Fue duodécimo en los Juegos de Atenas 2004, quinto en los Mundiales de Helsinki 2005 y bronce en los Europeos indoor de 2007. Motivo de tranquilidad: en los Mundiales de Osaka no coinciden la jabalina y la longitud.
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