Iñigo Landaluze

"Siempre me pasa lo mismo, soy el eterno segundo"

Iñigo Landaluze, vencedor del Dauphiné Liberé en 2005, fue segundo ayer y se ha situado también segundo en la general del Tour.

Iñigo Landaluze
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Disparó al poste en los Alpes

Sí. Soy el eterno segundo. Siempre me pasa lo mismo. Quise seguir al alemán pero mi ritmo de subida no fue suficiente. Soy este tipo de corredores a los que se le suelen ir los rivales que pegan un hachazo en los puertos duros. Yo tengo que seguir a mi ritmo porque si no me fundo rápidamente.

¿Y en la bajada no pudo hacer más?

Fue imposible alcanzarle.Me entró una pájara tremenda. Cuando coroné la Colombière sabía que estaba cerca. Pero me quedé sin fuerzas. El descenso era de dar pedales, poco revirado, y yo no podía con mi alma. El último kilómetro se me hizo más duro que toda la subida del puerto. Creía que no iba a llegar nunca.

¿Se desgastó mucho?

Sí. Estuve en todas las escapadas desde el principio de la etapa, y eso desgasta mucho. Tuve suerte que Rubén Pérez hizo una etapa excepcional y me ayudó mucho.

¿Por qué no cogió la fuga buena en la Colombière?

Le estaré dando vueltas a eso cuando llegue al hotel. Sabía que Gerdemann no bajaba demasiado bien, me había fijado durante la fuga. Cuando atacó intenté ponerme a su rueda. Apretó demasiado.

¿No pudo colaborar más con De la Fuente?

No me dio ningún relevo durante todo el rato que hemos subido juntos el puerto. Yo tenía que mirar para adelante y marcar una cadencia de pedaleo. Es mi manera de subir.

¿Lo seguirá intentando?

Como siempre. Esta etapa era buena para mí. La tenía marcada en el libro de ruta. En este Tour el desgaste de fuerzas como el de hoy pasa factura. Todavía quedan muchas etapas en las que podemos ser protagonistas. Nos esperan los Pirineos. Allí tendremos a nuestra afición que nos apoyará como siempre.

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¿Está feliz?

No lo puedo estar porque quedar segundo no vale nada.

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