Ciclismo | Tour 2007. 6ª etapa

Vinokourov sigue, pero al borde del abandono

Llegó a la meta fundido y vomitó. Klöden resiste

<b>DOLORIDO. </b>Vinokourov casi no puede ni andar por sus heridas.
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Alexandre Vinokourov no podrá terminar este Tour casi con toda seguridad. El kazajo pudo acabar la etapa, pero lo hizo tras sufrir fiebre y con evidentes gestos de dolor. En la meta de Bourg en Bresse, Vino fue escoltado hasta una furgoneta que le llevó inmediatamente al hotel. "Ha sido un buen día. Tendré que ir poco a poco recuperándome", dijo, antes de sufrir algunos vómitos en el trayecto hacia el hotel. Sus palabras fueron escuetas, tanto o más que su gesto a un cámara de la televisión francesa a siete kilómetros de la meta: hizo la señal de la cruz, como si su historia en este Tour 2007 se hubiera acabado. Por su parte, Andreas Klöden terminó mudo una etapa en la que su fisura en la rabadilla le molestó pero no tanto como para descolgarse, aunque no puede ponerse de pie sobre la bicicleta. Hoy tomarán la salida e intentarán llegar lo más lejos posible.

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En la salida de Semur, los centenares de aficionados que llenaron el centro amurallado aplaudieron a rabiar al kazajo, que tiene 15 puntos de sutura en sus rodillas. Estaba a punto de empezar una etapa tan magullado como nunca, vendado sin disimulo y dolido en su orgullo. Parecía finiquitado, por lo menos al principio de la etapa. "Le hemos tenido que empujar porque no avanzaba", dijo su compañero Daniel Navarro, que no puede disimular el mal trago que está pasando viendo sufrir a sus dos jefes de fila: "La cena de anoche fue muy triste. Fue él quien acabó animándonos cuando le vimos para desayunar".

Del lado de Vino no se separó jamás Serge Borlé, inspector de la policía belga y guardaespaldas de los mejores ciclistas en sus ratos libres. Serge trabajó muchos años para Lance Armstrong, uno para el T-Mobile y el pasado invierno fichó por el Astaná para ser el guardián de Vinokourov. Borlé ve semejanzas en el modo de superar las adversidades entre los métodos de Armstrong y los del kazajo. "Ambos tienen moral de hierro", dice. Pero parece que no es suficiente para superar las adversidades de un Tour que no perdona.

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