Ciclismo | Tour 2007. 6ª etapa

Empieza lo bueno

Freire, otra vez segundo tras Boonen. Pero hoy llega la montaña

<b>¡ÁNIMO! </b>Hoy comienzan los Alpes y todo apoyo anímico es poco para el pelotón del Tour, especialmente para los castigados ciclistas del Astaná, en primer término.
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Para quien es primero con cierta frecuencia, la segunda posición no existe, es una foto robada. Sobre este asunto podrían dar conferencias algunos enemigos de Freire, como Zabel, paisaje de muchas de sus victorias. Así que no ensayaremos consuelos, porque tampoco seríamos escuchados. A estas horas, Freire estará memorizando las curvas y las cuestas del próximo campeonato del mundo, que se correrá el 30 de octubre en Stuttgart. Desde hoy mismo, cada uno de sus pasos está contado para llegar a esa cita.

Sí, el triple campeón mundial ya no tomará la salida por culpa de ese inoportuno forúnculo que él se niega a mencionar como buen caballero que es (monóculo, podría haber dicho). Se retira con el lamento de la victoria que no llegó, pero la frustración es leve. Freire es un gourmet al que el Tour, desde su punto de vista de sprinter, le parece comida rápida. Sus bocados favoritos son las viejas clásicas, competiciones donde no se comparte protagonismo, y, sobre todas las carreras, el Mundial, su acceso más directo a la historia del ciclismo. Nadie ha ganado jamás cuatro arcoiris. Conclusión: no sentimos pena, sólo ansiedad y gratitud. Freire es un ciclista que nos ha llenado tardes que no existían.

Visto que no lo ganamos, el sprint fue lo menos importante de la etapa. De hecho, Boonen se llevó los besos que merecían otros. Los primeros, Vinokourov y Klöden. El líder del Astaná apareció en la salida envuelto en gasas y redecillas, visiblemente dolorido y más apto para viajar en silla de ruedas que en bicicleta. Según afirman testigos presenciales, su pedalear durante la etapa fue lastimoso y al cruzar la meta vomitó junto al camión de su equipo. Si fuera humano estaría al borde de la retirada, pero es kazajo.

Ignominioso.

Respecto a Andreas Klöden, sufre en silencio. Su fisura en el coxis hiere territorios delicados e invisibles, lo que evita aparatosos vendajes. El misterio es cómo es capaz de sentarse en el sillín sin ir lanzando quejíos flamencos. Tanto él como Vinokourov pasarán hoy una prueba definitiva, camino de Le Grand Bornard.

Si ellos fueron los mártires de la jornada, el héroe resultó ser el inglés Bradley Wiggins. El ciclista que estaba llamado a ganar el prólogo ante sus vecinos londinenses (fue cuarto) se marcó ayer una gesta romántica que quiero pensar que, además de reivindicar su persona, pretendía servir de homenaje a su compatriota Tom Simpson en el 40 aniversario de su muerte en pleno Tour de Francia. Como no existe ciclista británico que no haya resistido alguna vez esa comparación, prefiero creer que Wiggins se dio una paliza de 190 kilómetros en solitario para cumplir una ofrenda. Con el viento en contra, jamás tuvo una sola oportunidad de ganar la etapa. Sólo podía mostrar el maillot y la personalidad. A las cámaras y al cielo.

Habrá que reconocer que el equipo Cofidis (Chavanel, Augé, Wiggins...), en su último año en el ciclismo, está mostrando una valentía encomiable, como si pretendiera purgar en el epílogo una trayectoria de insatisfacciones que comenzó hace muchos años ya, cuando rompieron el contrato con un ciclista porque tenía cáncer. Un tal Armstrong.

Los Alpes.

Hoy comienza la montaña. Aunque el recorrido no parece muy exigente, el puerto de la Colombiére será la primera prueba para todos los que se consideran aspirantes al triunfo final. Después de coronarlo, el descenso conducirá a meta. La etapa, indicada para seleccionar un grupo de favoritos, se ajusta a las condiciones de Valverde, que además la ha señalado como una de sus favoritas. Su voluntad y su talento obligan a situarlo como el principal candidato. Desde hoy, el Tour se juega con las cartas boca arriba.

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Felicito al equipo por el trabajo que ha hecho. Este triunfo también es para los compañeros. Necesitaba que cambiara mi suerte porque seguía teniendo buenas sensaciones en cada llegada. Por un momento creí que no ganaba porque se me rompió el cambio. Freire hizo una remontada muy buena".

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