Chente García Acosta

"Llevo once años sin ir a San Fermín, pero volvería en 2008"

Chente García Acosta cumple su undécima participación en el Tour de Francia. Es el ciclista con más participaciones de los 188 del pelotón y está a sólo una de igualar las 12 presencias de Miguel Indurain, récord español.

Chente García Acosta.
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Si puede volver en 2008 igualará a Indurain

De mí no depende. Yo aún estoy a buen nivel para lo que tengo que hacer. Ahora no tengo ganas de volver, pero el año que viene, si me dejan, volveré a desear estar aquí.

Todo empezó en 1997.

Estaba en el Banesto, el mejor equipo del mundo. Ya en el 96 me quedé fuera del equipo que tenía que estar en el sexto Tour de Miguel.

¿Qué ha cambiado en diez años?

Muchas cosas. He conocido en este equipo a infinidad de corredores. El gran apoyo se hizo cuando pasamos a llamarnos Illes Balears. Ahora, con la Caisse d'Epargne, ya somos un equipo multinacional por mucho que seamos los mismos de siempre.

¿Le da la sensación de que sigue siendo el Reynolds?

Para la gente de fuera no pero, como yo digo, para los navarros sí. Aunque ahora sólo somos tres navarros.

Será el padre deportivo de muchos, ¿no?

A mí nadie me ha enseñado nada y si no me preguntan, no voy a enseñar a nadie. Aunque sé que se fijan en mí. Lo único que puedo hacer es dar algún consejo.

¿De quién aprendió pues?

De mucha gente pero siendo observador, mirando a las personas y guardando lo mejor de cada una de ellas. Yo en su día recibí grandes lecciones de vida de Marino Alonso, Uriarte, Arrieta y compañía.

Once años sin estar en los sanfermines de Pamplona.

Desde el 96. Cada año te da más morriña. En este 2007 los hemos olido. Estábamos acostumbrados a estar fuera desde el 28 o 29 de junio y esta vez me marché de casa el 4 de julio. Ya estaban casi en la calle. Me he ahorrado unas cuantas juergas con los amigos.

¿El mejor recuerdo?

La victoria de etapa en Draguignan, en 2000. El último kilómetro no se me va a olvidar en la vida. Iba solo, con el coche de José Miguel Echávarri detrás. Los mil metros me parecieron sólo 400. Lo disfruté pero fue todo muy rápido.

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¿Y el peor?

Sin duda, las caídas. El primer año ya tuve que irme a casa con la clavícula rota. Y en 2004 me rompí el escafoides de la mano. Las cosas en el Tour siempre se hacen a lo grande.

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