Tenis | Resaca Wimbledon

Inglaterra señala a Nadal como el nuevo McEnroe

La era de SuperMac arrancó tras perder ante Borg en Wimbledon

Rafa Nadal
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

La rivalidad entre Rafael Nadal y Roger Federer está devolviendo al tenis mundial a los días más brillantes de los años 70 y 80, cuando John McEnroe y Björn Borg cruzaban raquetas y pasiones en Wimbledon y Nueva York. Los grandes especialistas británicos coinciden en unir las palabras "Borg" y "leyenda" a todos los titulares relacionados con Federer. Ejemplo: "Federer ya tiene el sello de la aprobación de Borg", titula Neil Harman en The Times.

A la vez, nadie rebaja la carga de amenaza que es ahora Nadal, número uno del año, para el reinado del pentacampeón de Wimbledon: lo que McEnroe fue para Borg en aquellos días de fuego, cuando colisionaban el temperamento de SuperMac, otro zurdo con alas de fuego, y la precisión glacial, inhumana, de Björn Iceborg.

Esto escribe Matthew Norman en el Evening Standard, bajo el título "Federer ganó la batalla, pero puede haber perdido la guerra". "Igual que el expectante Borg nunca fue el mismo tras la épica victoria de 1980 sobre McEnroe que le dio su quinto Wimbledon en fila, podría ser que Federer se viera disminuido por la dimensión de las trincheras que tuvo que cavar para defenderse: al otro lado, Nadal se alza más y más fuerte. Vimos un cambio de poderes en la Centre Court () si se preguntara quién fue el verdadero ganador, habría que pedir prestada la frase del Camarada Mao sobre la Revolución Francesa: "Demasiado pronto para decirlo". Bollettieri defiende a Federer: "Un campeón que no se rompió".

En 1980, Borg, que ahora se solidariza con Federer ("Roger siempre busca la perfección"), batió a McEnroe en el All England, una final de leyenda que valió a Borg su quinto Wimbledon. Y último: en 1981, McEnroe se desquitó, al batir a Borg en Wimbledon y en el US Open y, acto seguido, el campeonísimo desapareció del circuito. Tan distante como siempre fue. En 1982, Borg ya no jugaba. "Se fue demasiado pronto", dice Federer. "Yo tengo que seguir ganando títulos mientras pueda". Y le deje Nadal, claro.

Mejor que Federer.

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Por títulos de Wimbledon al menos, el Borg de hoy es ese Federer. Pero, a los 21 años, la edad de Nadal, Federer no había ganado un Grand Slam. Nadal lleva tres. Federer sigue despotricando contra el Ojo de Halcón, hasta el punto de que Ian Chalmers, director ejecutivo del All England, anunció que se revisará "hasta el último límite" la validez del sistema electrónico de medición de bolas. Durante la final, Federer pidió al árbitro Carlos Ramos que suspendiera el uso del sistema: "Estoy seguro de que no funciona bien esto me está matando", se quejó el suizo tras una decisión importante en el cuarto set.

Ya en el vestuario, Santana alentó a Nadal: "No puedo revelar qué nos dijimos, pero todos deben tener claro que Rafa luchará hasta el final para ganar este torneo. Lo tiene metido en la cabeza y sé que va a hacerlo". Santana conoce bien a Nadal y a McEnroe. Y también a Borg. Y si él lo dice

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