Óscar Pereiro sufrió problemas gástricos durante la etapa
Le afectó un corte de digestión

Oscar Pereiro no pasó un buen tránsito hasta Bélgica. La alegría por saludar a los paisanos que se acercaron a él en Dunkerque (mención aparte para su esfuerzo en plena tormenta de verano) pasó a ser sufrimiento en carrera por culpa, según un primer diagnóstico, de una mala digestión del desayuno.
El ciclista gallego vomitó en varias ocasiones y tuvo sensación de diarrea durante todo el día. "No lo pasé bien pero espero que ya esté recuperado. Tenía un malestar en el estómago. El doctor de la carrera estuvo viéndome y me dio tres o cuatro pastillas para que me recuperara. Lo malo es que no he comido casi nada en toda la etapa. Peor hubiera sido si verdaderamente fuera un problema gástrico. Entonces estaría preocupado por un virus. No parece nada de eso", dijo al pie del autocar del equipo.
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Pereiro debió descansar anoche mucho ante el palizón que le espera hoy en la etapa más larga del Tour, con 236 km, desde Waregem (Bélgica) hasta Compiègne, habitual salida de la París-Roubaix. La previsión climática invita a pensar que el tiempo volverá a estar revuelto. El primer contratiempo leve de Pereiro le llega en un momento en el que los favoritos están tranquilos pero tomando medidas de lo que es la semana previa a los Alpes.
La táctica del equipo de Eusebio Unzué permitió a Pereiro, y también al resto de compañeros, no caer en la trampa de la gran montonera de los últimos kilómetros: "Nos fuimos todos juntos a la parte de atrás del pelotón. Así evitamos cualquier problema". El Caisse d'Epargne no tuvo que atender a ningún percance más. Xabier Zandio, primordial baza de los navarros en el trabajo de equipo, va mejorando de su lesión en una muñeca.