El All England Club vive en estado de excepción

Noticias relacionadas
Perros adiestrados de la Policía husmean los miles de coches aparcados en los "parkings" públicos anexos al All England Club, en Wimbledon. Bloques de hormigón se unen en barreras contra eventuales coches-bomba a la entrada de las venerables cancelas (ahora cerradas) del Club más célebre del tenis mundial.
Se entra por portillos, en fila, y se impide a rajatabla aparcar no sólo en las calles cercanas al All England, sino en el mismo pueblo de Wimbledon. Uno de los detenidos en las redadas posteriores a los ataques de la semana pasada confesó a la Policía que el torneo de Wimbledon era uno de los objetivos de los atentados que se planeaban. Incluso las furgonetas oficiales del torneo que transportan a los periodistas están sujetas a inspecciones directas por policías y guardias de seguridad en controles específicos. Los agentes suben a los vehículos, ejecutan registros personales y chequean bolsas y asientos en busca de cualquier objeto sospechoso. Antes de estas medidas, un reportero de cierto tabloide británico se infiltró entre los guardias de seguridad e incluso estuvo en misiones de protección de jugadores: ello ha endurecido las medidas posteriores. Los jugadores no escapan a este minucioso estado de sitio que se vive en los alrededores de las canchas de hierba. Si Londres vive en en alerta máxima, entonces Wimbledon vive en estado de excepción.