Tenis | Torneo de Wimbledon

Nadal trocea a Söderling dentro y fuera de la pista

El partido empezó el sábado 30 de junio y terminó ayer miércoles, 4 de julio. Sufrió ocho interrupciones y se prolongó hasta el quinto set. Con 4-4, Nadal tardó 21 minutos en finiquitar el partido y plantarse en octavos. Tantas horas crearon mucha tensión entre los jugadores.

El tenista Rafael Nadal.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Tras un duelo sobre la hierba de Wimbledon que se extendió por dos pistas (Central y Número 1), a través de cinco días, cinco sets, 350 puntos y cuatro horas más cinco minutos de juego real, el fuego de Rafael Nadal despidió de Wimbledon a Robin Söderling, su saque de hierro y su talante antipático.

En el octavo calentamiento, ayer, casi podía olerse la pólvora. La prensa internacional se relamía ante dos pistoleros que miraban las muescas de sus colts. Arrancando desde el 4-4 en la manga definitiva, Nadal sostuvo su servicio con ferocidad, y con más ritmo de derecha que el martes. Entre gotas de agua, Rafa salvó una bola que Söderling tuvo para romper en 5-5, firmó el 6-5 y elevó match points ante el saque asesino de Söderling, que esta vez se remontó hasta 215 km/hora. Nadal escasamente superaba los 180, media de 183 en los primeros y de 146 en los segundos. En hierba, va muy justito. Pero todo lo demás que tiene Nadal es mucho, muchísimo. Söderling jugaba con una sola bola y Nadal, con tres: hagan la suma, verán cómo sale.

En el juego número 55, más allá de las cuatro horas de combate, los duelistas iban hacia los 350 puntos, con Nadal colocando match points como minas a los pies de Söderling, a partir del 15-40. Tremendos disparos del sueco le salvaban, pero la caza del guerrero de Manacor se cerraba entre passings ejecutados como con un hacha de combate o globos de gas mostaza sobre los 190 centímetros de Söderling. Al quinto punto de partido de la mañana, sexto de los cinco días, el revés de Söderling hizo crack y se fue largo. Söderling reclamó el "Ojo de Halcón", que sentenció el asunto, cuando Nadal ya lo celebraba. Se dieron la mano por obligación. Söderling apartó la mirada. Pero quedaba la Sala de Prensa.

Acusaciones. A Nadal se le pidió su opinión sobre la conducta de Söderling. Respuesta literal: "Peor, imposible. Cuando te caes cerca de la red y tu rival ni siquiera se interesa en ayudarte o en decirte que lo siente, eso no es normal en tenis ¿no? Nunca me ha dicho que lo sentía ante los golpes que ha ganado con ayuda de la red. Al final, le he ido a dar la mano y ha mirado a otra parte. Fuera de la pista, le habré dicho "hola" como siete veces, y nunca me ha respondido. No es conmigo, es con todos. No oyes a casi nadie hablar bien de él. Al final de la vida ya veremos qué pasa".

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Luego, Söderling: "Nunca diría ante los periodistas nada parecido de otro jugador. Si él dijo eso, yo podría decir lo mismo y echar pestes, pero no lo haré. Si Rafa se queja de que no le diga "hola", ¿qué puedo hacer? Ha tenido el día quejica. ¿Por qué voy a decir "lo siento" tras un tiro de suerte, si puede ser el momento más feliz de mi vida? Es una estupidez. Hablaré de Nadal como jugador. Fuera de la pista, ni le conozco. Si le hice esperar en algún saque y le imité, fue en broma, al principio del quinto set. Yo le esperé más de 200 veces y él sólo tuvo que esperarme una vez. Quizá no debí hacerlo".

Los duelistas se verán más veces, pero hoy sólo hay una realidad: Nadal-Youzhny.

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