Vela | Final Copa América, segunda regata

El diseñador que no quiso ser banquero

Botín con el Rey Juan Carlos.
Actualizado a

Noticias relacionadas

El mundo de la banca perdió a un alto ejecutivo y la vela ganó un gran diseñador. Nacido en Santander hace 41 años, Marcelino Botín empezó a navegar en optimist en la dura bahía santanderina. Su padre, vicepresidente del Grupo Santander, le inculcó la afición. "Mi tío es el presidente del Grupo Santander y la tradición familiar me empujaba a dedicarme a ello, pero yo quería seguir mi camino. A mí lo que me gustaba era hacer que los barcos fueran rápidos". En 1994 obtuvo el título de arquitecto naval en el prestigioso Southampton Institute inglés. Conoció a Shauwn Carkeek, diseñador surafricano con quien, en 1995, estableció en Santader su estudio de diseño de barcos deportivos. El Zuritel, un modesto 33 pies, fue el primero. Luego llegaron el Zúrich, Banco Espirito Santo o Caixa Galicia, los avanzados Transpac 52, los emergentes GP42, los V070 de la Volvo Ocean Race. En marzo de 2003 el Team New Zealand era arrollado en la Copa América por el Alinghi (5-0) en Auckland. Un barco pésimo, el NZL-82, que se rompió en dos de las cinco regatas, llevó a Grant Dalton a pensar en un nuevo grupo de diseño. En diciembre de ese año Botín no dudó y fichó por los kiwis tras comentar: "Hubiera ido allí incluso gratis".

Pasa medio año en Europa y medio en Nueva Zelanda. Allí acompaña a su hijo Marcelino, de 12 años, a hacer surf en las playas de Piha, Raglan y Taramaki. "Vivir en Auckland es agradable, la gente es muy hospitalaria". Para Botín "lo importante en la Copa América son las personas. Dependes más del talento de un equipo que de otras cosas". Por último, confiesa que le dolió "eliminar al Desafío".

Te recomendamos en Polideportivo