Tenis | Wimbledon

La sombra de Nadal se cuela entre Federer y Borg

Roger Federer tiene en Wimbledon la oportunidad de ganar su quinto título consecutivo en La Catedral, algo que sólo consiguió un tal Borg entre 1976 y 1980. Pero un español amenaza su nuevo reto, Rafa Nadal, que el año pasado se plantó en la final por sorpresa.

Rafael Nadal
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Durante los parones, un niño rubillo, Leo Borg, observará las carreras y golpes imposibles de un rubio veloz como el rayo: misterioso, de melena y aire extraterrestres. Y también lo mirará el niño que se va haciendo hombre, Rafael Nadal. Cuando, como ahora, llueve finamente sobre Londres y sobre Wimbledon (aquí, la lluvia es más british que en ninguna otra parte del mundo), los parones asedian el horario en el All England Club. El horario de juego de The Championships: Wimbledon, el torneo más prestigioso del planeta, el que todos sueñan con ganar.

Desde 2003, Wimbledon sólo conoce un ganador: Roger Federer, que se ha pasado un puñado de días en Suiza, con novia, papás y familia, lamiéndose las cicatrices que cierto lustroso gladiador bronceado le marcó al rojo vivo en la tierra de París. Pero esto es otra cosa: "This is Wimbledon", el santuario de la hierba, el Santo Grial del tenis de ataque: que, desde 2003 hasta hoy, sólo toca Federer. Y ahí, entre parones y problemas mentales del número uno, surge el espectro del rubio misterioso, capaz de lo imposible: es Björn Borg, el padre del niño Leo, ganador de cinco títulos consecutivos en Wimbledon entre 1976 y 1980. Justo lo que ahora puede y quiere hacer Federer.

Roddick.

Federer, el que dice: "Por favor, ni me hablen de eso ahora. No estoy ni a mitad de camino de plantearme que puedo ganar el torneo. No hablaré de Borg. ¿Nadal? Si es capaz de mantenerse en buena condición física, siempre será emocionante y divertido de ver, pero hasta que no ataque algo más, daría a Hewitt y Roddick cierta ventaja sobre él, aquí, en la hierba. Es mi opinión personal".

Federer, que sueña con Borg, como soñaba con Roland Garros, lleva sobre su lomo, por alguna razón maldita para él, la sombra ceñuda de Rafa Nadal. Como Federer, pero sobre la tierra de París, Nadal también sigue los pasos de Borg. Y, como en la tierra de París, y por mucho que Federer espante moscas con otros nombres, muy poco más que Nadal se alza entre el actual rey de Wimbledon y ese extraordinario mito que es el padre de Leo Borg. Vean los balances de Federer con Hewitt, Roddick y el resto de la ATP, y eso no son balances, sino crímenes a sangre fría. El último que le ganó en Wimbledon, el croata Mario Ancic, ni siquiera ha venido, enfermo. Pero el último que le ha ganado en París, sí que anda por ahí: Nadal.

Parones.

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En este inquietante torneo, entre parones y cintas de gloriosas batallas de Borg y McEnroe, Nadal parece marcar una frontera con lápiz verde y cal blanca: los cuartos de final. Palabra de leyenda, Manuel Santana: "Ahí, en cuartos, Rafa debe cruzar con Berdych, si es que este no pierde antes, y ya puede ser complicado, pero hasta ahí no veo quién puede frenar a Nadal. Fish, en primera ronda, seguro que no. Y, si entra en la segunda semana, todo es posible".

Hasta la segunda semana quedan siete días entre parones, lluvia, incertidumbres y cintas que muestran al rayo sueco de greñas rubias. No es Odín, sino Borg. Los pronósticos de la BBC dan agua hasta el jueves, con más o menos fuerza. Y ya se sabe que los implacables pronósticos de la BBC guiaron a Nelson en Trafalgar. Falta saber quién y cómo guiará a Federer si en su ruta hacia la leyenda de Björn Borg se alza la sombra rojiza que le asola en París: la sombra de Nadal. Mala sombra para Federer.

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