"El Caja Segovia derrocha orgullo"
Miguel Rodrigo, elegido mejor técnico del año por sus colegas de profesión, ha devuelto al Caja Segovia a los playoff y tiene contra las cuerdas al actual campeón, ElPozo. En estas líneas repasa su trayectoria y la de su equipo.

¿Cómo se le quedó el cuerpo después de forzar el tercer partido ante ElPozo?
Estoy muy esperanzado de que pasemos a semifinales. Hemos llevado la eliminatoria al terreno del equilibrio y le hemos hecho saber a ElPozo que ya no somos un equipo revelación, sino una realidad.
¿A qué se debe el éxito del Caja este año?
Este grupo derrocha orgullo. En el primer duelo contra ElPozo no contamos con hombres clave como Guga, Diego, Igor o Pipe y con sólo un cambio llegamos al último penalti. El sábado disponíamos de dos sustituciones y ganamos. Además, los futbolistas de la cantera como Lin, Tobe o Rubén se creen importantes y sus minutos son fundamentales.
¿Vuelve la ilusión a Segovia?
Claro, esta ciudad vive para el fútbol sala y para el Caja. La simbiosis entre afición y equipo es perfecta y eso se nota en la cancha y en la grada.
¿Se siente reconocido?
Sí, estoy respaldado por los aficionados y la directiva. Aparte, estoy muy satisfecho porque mi proyecto ha dado sus frutos. Si superamos a ElPozo el sábado recibiremos el espaldarazo definitivo.
Pero antes tuvo que emigrar a Rusia a entrenar.
Al Dinamo de Moscú, donde aprendí la lección más importante de mi trabajo: nunca aceptaré un cuerpo técnico sin conocerlo. Uno de los miembros enturbió el vestuario y lo puso en mi contra, así que me fui.
¿Qué tal fue su experiencia en Italia?
No me hubiera ido jamás de allí de no ser por cuestiones personales. Es un fútbol sala muy selvático, con muchos engaños, pillo, muy italiano.
Se dice que se amañan los partidos...
Peor aún, se compran a punta de pistola. Sobre todo en el sur, en Sicilia o en Palermo. Te dicen: "No sé cómo lo haréis, pero os vais de aquí con una derrota". También he vivido el secuestro de nuestro autobús, palizas de los tifosi... Incluso he visto a un jugador y su segundo entrenador pegarse con un bate de béisbol.
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¿Cuál es su sueño ahora que está a salvo en España?
Ganar todos los títulos que pueda y obtener reconocimiento.
