Ramos-Yagüe, novios y campeones mundiales
El catalán y la balear ganaron ayer en peso mosca

Primero le tocó el turno de pelear por el oro a él, al catalán Juan Antonio Ramos. Y se lo colgó al cuello. Luego fue ella, su novia desde hace ocho años, la balear Brigitte Yagüe, la que subió al tatami a disputar la final de los Campeonatos Mundiales de Pekín. Y también se coronó. Dos títulos para la pareja, que ya fue olímpica hace tres años, en Atenas, y que reside y se prepara en el CAR de Sant Cugat del Vallés, en las cercanías de Barcelona, una de las fábricas del deporte español.
Con esos dos oros en la categoría mosca y con el bronce logrado el viernes por la viguesa Andera Rica en menos de 55 kilos, España termina segunda en el medallero, superada sólo por Corea del Sur, el lugar en el que se inventó este deporte marcial y olímpico.
Y es el único país de la Vieja Europa que tuvo representación en lo más alto del podio en un campeonato en el que el poderío asiático fue abrumador. Y premonitorio, quizá, de lo que sucederá en los Juegos Olímpicos, que se disputarán el año próximo en la misma ciudad donde ahora se celebran estos Mundiales, pero en distinta instalación.
Volviendo a la pareja de oro: para conseguir el título, Juan Antonio, de 30 años, tuvo que dejar en la cuneta al taiwanés Chu Mu-Yen, el campeón mundial anterior y campeón olímpico vigente, y al que el español no había derrotado jamás. Y es que en taekwondo no existen los cabezas de serie, de forma que dos de los favoritos pueden medirse en combates iniciales, cuando las medallas aún no están en juego.
En la final, Ramos venció al mexicano Guillermo Pérez por 4-1 y reverdeció el título ya conseguido en 1997. Luego, Juan Antonio pensó que sería bonito que su novia también lograse un puesto en la cima del cajón, para tener todavía algo más que compartir.
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Brigitte, de 26 años, no le decepcionó y derrotó en la final a la croata Ana Zaninovic, logrando un segundo título mundial, añadido al que consiguió en 2003, y a la plata que logró hace un par de temporadas en el Palacio de Deportes de Madrid.
Atrás queda el recuerdo de las operaciones sufridas por ambos hace algunos meses. El triunfo de ayer es la mejor prueba de que están recuperados. Y de que pueden volver a Pekín, el año próximo, para cubrirse de nuevo de oro, pero esta vez de oro olímpico.
