El Desafío derrota al mejor equipo del mundo
Tuvieron que pasar quince años y cuatro sindicatos españoles para lograr la primera victoria en Copa América sobre la poderosa Nueva Zelanda. Fue la segunda gran gesta en Valencia tras lograr la primera: llegar a semifinales. El futuro empieza hoy.


Hoy ganaremos por tí!". Este fue el grito de guerra de la tripulación del ESP-97 después de cantarle en el pantalán, antes de la salida del barco, el Cumpleaños feliz a Carmen Larrea, miembro del departamento de logística y una de las más veteranas de los desafíos españoles en la Copa América.
Fue como una premonición ante el tercer duelo de semifinales frente al Team New Zealand, como una conjura frente al mejor equipo del mundo.
Ayer era el día y el único neozelandés en el Desafío, el táctico John Cutler, había pasado muchas horas la noche anterior estudiando las maniobras de Dean Barker, el patrón kiwi, y del estadounidense Terry Hutchinson, táctico del NZL-92. Cutler, que había reconocido la superioridad rival en los dos primeros duelos, no se cortó: "Haremos todo lo posible por ganar la salida. Ahí estará la clave. Si nos ponemos delante, lo van a tener muy difícil".
Karol Jablonski, el patrón del ESP-97, se puso el traje de faena y la sangre caliente española corrió por sus venas. Sólo iniciarse la presalida atacó a su rival, que pidió penalización, sin serle concedida. Barker se puso nervioso y en una virada quedó demasiado cerca de la proa del ESP-97 e incurrió en penalización. Cutler la pidió y le fue concedida.
La salida fue igualada, pero esta vez el barco español ganó la derecha, el lado favorecido por el viento y, salvo en unos momentos, el NZL-92 sólo vería ya la popa del ESP-97.
Catorce segundos para el Desafío al paso por la primera boya y ataque neozelandés en el segundo tramo, aunque sólo recortó seis segundos. El barco español se fue aún más a la derecha para evitar escaramuzas. Los kiwis no reaccionaban y la ventaja se ampliaba a 150 metros cuando la distancia lateral entre ambos rivales era de ¡1.200 metros!
Al final, el Desafío entraba con 44 segundos de ventaja en el último tramo y el NZL-92 aún debía cumplir la penalización. Se consumaba la gesta.
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El australiano James Spithill, patrón del Luna Rossa italiano, aprendió la lección del día anterior, en la que un exceso de confianza permitió que el neozelandés Chris Dickson, patrón del BMW Oracle estadounidense, le ganase una regata que tenía perdida. Ya de salida el ITA-94 sometió al USA-98 a una guerra de viradas y le obligó a realizar tres más que él, pasando con 29 segundos de ventaja en la primera boya. A partir de ahí los italianos respondieron a cada maniobra de los yanquis y les vencieron por medio minuto: 2-1.