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La EHF exige a los finalistas aforos de 5.000 asientos

El Portland y el Montpellier, grandes damnificados

<b>ADIÓS. </b>La cancha del Portland no volverá a ver una final.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

El Portland de Pamplona y el Montpellier francés, dos de los recientes campeones de la Champions League, tardarán en volver a jugar esta final continental en casa. La EHF, en su reunión del lunes en Viena, acordó un cambio que se veía venir: la final de la Champions se tendrá que disputar en pistas con aforo mínimo de 5.000 espectadores.

La UPN del Portland, en el mejor de los casos, se queda en 3.200 espectadores (la del Montpellier, el Jean Paul Lacombre, en 3.000), y no hay mejor alternativa en toda Navarra, con lo cual, si el Portland llegase a la final la próxima campaña, tendría que buscar una solución en Vitoria o Zaragoza, por ejemplo. Esta misma campaña, sin ser obligatorio, el Valladolid jugó la semifinal de la Champions en el Pisuerga (7.000 espectadores) porque la EHF no le aprobó el Pabellón Huerta del Rey (3.500 aficionados).

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Otro acuerdo: se retiran las eliminatorias de octavos y de cuartos de final, pero los finalistas disputarán dos choques más. La competición queda así: una previa de ocho grupos de cuatro equipos y con los ocho primeros se forman dos liguillas de cuatro equipos, de los que salen los cuatro semifinalistas.

Se aumentan los premios, por punto y clasificación. El campeón de la Champions, en un supuesto ideal, podría ganar 615.000 euros en bonus.

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