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"En el vídeo aún creo que puedo ganar a Ali"

Alfredo Evangelista

"En el vídeo aún creo que puedo ganar a Ali"

"En el vídeo aún creo que puedo ganar a Ali"

felipe sevillano

Hoy se cumplen 30 años de su combate contra Muhammad Ali. El uruguayo nacionalizado español perdió a los puntos tras 15 asaltos. "En el 12 pude haberle noqueado, aunque también él a mí", afirma Alfredo Evangelista, quien sentencia: "Fui alguien en el boxeo gracias a él".

Dice el tango que "veinte años no es nada". ¿Y treinta? Se lo pregunto a usted, del otro lado del Río de la Plata (3-12-1954, Montevideo, Uruguay), quien el 16 de mayo de 1977 se encerraba en un ring con el más grande: Muhammad Ali.

Pues treinta años tampoco son nada, porque el tiempo pasa volando.

¿Tenía el aniversario de la pelea en mente?

Sí, no se me ha pasado ni un año. Un 16 de mayo peleé con Ali, un 18 de mayo nació mi hijo Alfredo Jr. y un 20 de mayo, precisamente del año 77, mi hija, Lorelay.

Es decir, que mientras usted cerraba la guardia ante The Greatest su mujer lo hacía ante las contracciones...

Más o menos. Llegué a España el 18 de mayo y dos días después nacía mi hija.

Un alegrón tras una honrosa derrota.

Aguantar 15 asaltos a Ali es para estar orgulloso. Fue el momento más importante de mi carrera, lo más grande.

Un Tourmalet que le llegó con sólo 21 años.

Añoro todas las cosas que he vivido. Y sobre todo aquel combate. No tenía nada que perder y sí mucho que ganar. Cuando vivía en Uruguay no se me podía pasar por la cabeza que un día iba a boxear con Ali, al que veía en sus combates con Frazier en la tele en blanco y negro. Sigue siendo el más grande. Mi nombre siempre va unido al de él. Y eso me llena de orgullo.

¿Cómo surgió el combate?

Yo estaba décimo en el ranking mundial y primero en el europeo.

Ni siquiera el temible Urtain de aquellos días le había frenado.

Tenía 20 años cuando me enfrenté a Urtain. Me decía la gente, pero qué haces, te va a matar. Pero yo pensaba: este no me agarra en la vida, soy mucho más rápido que él. Fue en el Palacio de los Deportes de Madrid y gané por K.O. en el quinto asalto. Me pegó una aquí (se señala un poquito más abajo del hombro) y me dejó el brazo negro. Pero...

Pero sigamos con Ali, que le he interrumpido.

Ali tenía que hacer una defensa voluntaria y elegir a su rival entre el segundo y el décimo del escalafón. Y me eligió a mí. Había rumores de que podía ser así, pero yo no prestaba demasiada atención.

¿Cuándo le dieron la buena nueva?

Un día, José Luis Martín Berrocal, mi manager, me dijo: mañana nos vamos a París. Fuimos con Búfalo, que en paz descanse. Y cuando estábamos en pleno vuelo me comenta: Alfredo, que no vamos a París, que vamos a Nueva York a firmar la pelea con Ali.

Eso sí que es un crochet.

Se puede imaginar cómo me quedé. No sabía qué hacer, cómo reaccionar. Horas después iba a coincidir con el más grande de la historia. Ahí empezaba la aventura.

Siga, siga...

Me fueron a buscar en limusina, me trataron como a un rey. Dos días después tuvo lugar la presentación en un hotel de Central Park. Estuve concentrado dos meses. Vi muchas películas de Ali, entonces en Super 8. Dos semanas antes del combate ya estábamos en Landover. Al pabellón acudieron casi 25.000 personas. En el reconocimiento, él montó el show habitual.

El teatro que tan bien muestra la película protagonizada por Will Smith.

Sí. Hacía como si quisiera pegarme y sus cuidadores le sujetaban. Un montaje divertido. Un showman.

Pero un showman también dentro del ring.

Eddie Mafuz me había dicho: no entres en su juego. Hará todo lo posible para que vayas a las cuerdas y ahí es muy listo y muy rápido. Tú salte al medio del ring. En la pelea, Ali me llamaba cuando estaba en las cuerdas, me provocaba. Me decía: I'll destroy you. Eso era lo único que le entendía en inglés, que me iba a destrozar.

¿Cómo ve la pelea ahora, en la tele, sentado cómodamente en el salón de su casa?

Cada cierto tiempo reviso la pelea grabada. Y en el vídeo aún creo que puedo ganar a Ali. Ya ve. El asalto 12 fue el mejor, el que más me gustó. Tuve posibilidades de noquearle, aunque también él a mí. El problema fue que la oportunidad me llegó con sólo 15 combates como profesional. Y que tenía 21 años. Quizá con un poquito más de experiencia.... Pero claro, los trenes pasan cuando pasan. Y hay que subirse siempre aunque no sepas a dónde te llevan.

¿Aquel le dejó en buena estación?

Me abrió puertas. Después de enfrentarme a él me proclamé campeón de Europa. Hice dos Mundiales, peleé contra cuatro campeones del mundo como Ali, Leon Spinks, Greg Page y Larry Holmes. Ali me dio fama, dinero, buena vida, qué más puedo pedir.

Después de él, ¿alguien que le haya hecho sombra?

Nadie. Para mí, el mejor desde su retirada fue Holmes. Ni siquiera Tyson, que pegaba realmente duro, o Lewis se le acercaban. El boxeo ha caído.

¿No sólo en España?

En España no es que haya caído, es que el boxeo ha muerto.

Finalicemos. Ali, el más grande. ¿Irrepetible?

Es bárbaro, como persona y como boxeador. Como púgil sabía cómo dar espectáculo, sacar de sus casillas a los rivales. Y como persona, un números uno, el tipo con el mayor carisma que he visto en la vida. De no dedicarse al boxeo, habría sido lo que se hubiera propuesto.

Pero entonces no se habría enfrentado a usted un 16 de mayo de 1977.

Y yo no habría sido todo lo que fui en el boxeo. Soy alguien por él y eso es algo que me enorgullece.