Insaciable Nadal
Agónico triunfo 76 seguido sobre Davydenko y a la final


Che spettacolo!" podría haber gritado cualquiera de los espectadores que abarrotaron ayer la central del Foro Itálico. Evidentemente, no estaba Valentino Rossi sobre la tierra, pero sí otro de esos fenómenos del deporte que eclosionan cada cierto tiempo: Rafa Nadal. Un animal insaciable que ayer consiguió convertirse en el tenista con mayor número de victorias consecutivas sobre cualquier superficie, con 76, de toda la historia del tenis. Superar a John McEnroe, que encadenó 75 en pistas duras indoor entre septiembre de 1983 y abril de 1985, merecía una lucha épica, agónica, estresante y bella. Y Nikolay Davydenko, un ruso inmutable e incansable (el año pasado llegó a disputar 99 individuales), hizo un esfuerzo generoso para ponérselo muy difícil al español.
En el primer set, con el número 4 del mundo enfrente, Nadal pareció humano cediendo tres veces su saque y rompiendo el del ruso otras tres. Incluso tuvo que neutralizar una bola de set con 6-5 y ventaja de Davydenko, pero gestionó el tie-break con un poder mental asombroso para cerrarlo 7-3.
El ruso, con un físico de maratoniano y sin gestos para la galería, anguló sus bolas para hacer bailar a Nadal por el fondo de pista. Buscó su desgaste, pero sintió la desesperación cuando, por ejemplo, necesitó de seis bolas de set en el tie-break de la segunda manga para adjudicárselo. Corrían 2 horas y 50 minutos de partido y desde el choque de Davis en Santander frente a Volandri, en septiembre de 2006, Nadal no cedía un set en tierra. La cosa pintaba fea.
Pero ahí apareció el Nadal genial. Sacó de la manga recursos y aire y rompió en el octavo juego (5-4) para servir y ganar. "Este loco de Nadal es ahora imbatible", había advertido McEnroe antes del choque, pero Davydenko no lo había escuchado. Se agradece, porque la victoria 76ª se recordará siempre.
Rafa Nadal "Estuve cerca de perder"
Fue un partido muy duro, sobre todo mentalmente. Estuve cerca de perder, pero fue importante mantener la cabeza fría. Davydenko jugó muy agresivo, eligió bien los golpes y fue difícil responder. ¿Cansado? Lo normal, nada más. Estoy acostumbrado desde hace dos años a este ritmo. La final me motiva mucho e intentaré jugar agresivo. No me planteo que el encuentro frente a González sea una revancha de lo de Australia, sólo quiero jugar mi mejor partido y ganar (y Nadal salió disparado a ver el Madrid-Espanyol)".
González le tiene tomada la medida
Nadal puede lograr su tercer título consecutivo en Roma, pero delante tendrá a Fernando González (derrotó a Volandri 6-1 y 6-2), su verdugo en el Open de Australia.
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