Tenis | Batalla de las superficies

Nadal es también el rey de la superficie mixta

Venció a Federer en la pista de hierba y tierra del Palma Arena

<b>AMBIENTAZO. </b>El Palma Arena se llenó con más de 7.000 espectadores para presenciar este singular duelo entre los dos mejores tenistas del mundo: Nadal y Federer.
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Rafa Nadal es el rey de la tierra, de la tierra-hierba y le queda ya ser sólo el de la hierba. Ayer avanzó un poco más en su camino hacia Roger Federer, ya que le ganó en la Batalla de las superficies, sobre una pista mixta en la que los dos mejores jugadores del mundo se jugaban la honrilla. Y quizá algo más.

Fue una exhibición, pero no hubo muchos gestos para la galería. Se trataba de que aquello tuviera apariencia de espectáculo serio. Y en su mayor parte lo fue, porque es imposible entender un Rafa Nadal-Roger Federer amistoso, por muy bien que se lleven. Como es imposible un Barcelona-Real Madrid o un Inter-Milán. Son partidos entre los mejores, que ninguno quiere perder, pero en los que falta algo esencial en el deporte: la chispa de la competición. La llamita que hace que se acelere el pulso, se inflame la grada y las emociones se desborden.

Con estas premisas, el show quedaba para las presentaciones, para los cambios de zapatillas a mayor gloria de la marca que les viste (que en algo influiría en su decisión suponemos) y para el calor del público hacia su vecino de Manacor y hacia el rival que le hace más grande. El suizo salió de blanco inmaculado, el color con el que ha ganado los últimos años en la catedral de Wimbledon. Pero pisó la pista mientras atronaban los AC/DC de su admirado Angus Young. Fue una declaración de intenciones. La banda australiana le pone a Federer, como le ponía ganar a su bestia negra (7-3 para Rafa en partidos oficiales) delante de sus paisanos.

El caso es que el partido comenzó impreciso. Con las dudas que generaba encontrarse bolas altas restando en tierra y rasantes si lo hacían sobre hierba, pero que venían enviadas desde otra superficie antagónica. Cada dos juegos había que cambiar la mentalidad, la mecánica y el calzado. Enseguida se vio que en la pista diabólica el juego favorecía más al jugador terrícola, es decir, a Nadal, porque los peloteos se alargaban. Se puso 4-1 en la primera manga, pero el suizo se entonó, arriesgó más subiendo a la red para acortar los puntos y se resolvió por 7-5.

Federer, que encadena 48 victorias en hierba, no podía irse de Mallorca con un 2-0 con lo que viene (Roma, Hamburgo y París). Forzó un poco más la máquina y se adjudicó el segundo set por 6-4.

En el tercero, los dos sacaron su orgullo y se llegó al tie-break que se extendió hasta el 12-10 para Rafa, que protestó una bola y el árbitro cambió su decisión para dársela mala a Federer. Es el gen competitivo de Nadal. El ansia de ganar que le ha llevado a sorprender hasta al mejor jugador de la historia. Nadal, con la de ayer, ya tiene 72 victorias y media sobre tierra. Era sólo una exhibición pero, por si acaso, convenía también sumar. Como sumaron ceros en su cuenta corriente merced al 1,2 millones de euros que se gastó Illes Balears y los tres que pagó Antena 3 por el partido.

Roger Federer "Cambiarse tanto de zapatillas resulta un poco estresante"

Encontré la pista excelente, especialmente la parte de tierra batida. Me lo he pasado muy bien jugando, aunque perdiera. El reto era difícil, porque tienes muchas cosas en tu cabeza. Tenía problemas para decidir cómo jugar en cada lado de la pista. En la hierba sentí al principio que me movía muy bien y, sin embargo, en la tierra me costaba más aunque luego conseguí irme adaptando. Nadal y yo somos dos tenistas con buena actitud sobre la pista y, aunque no hablamos la misma lengua, tengo ganas de pasar más tiempo con él en el futuro porque creo que eso es bueno para el tenis. La experiencia me ha encantado, pero llevarla a un torneo sería complicado. Era un poco estresante estarse cambiando todo el rato de zapatillas. Habría que probar a hacerlo con más superficies".

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Rafa Nadal "Antes del partido pensaba que iba a ser un desastre"

Ha sido una bonita experiencia, aunque antes del partido pensaba que iba a ser un desastre porque veía muy complicado adaptarme a la pista. Me lo he pasado bien y eso es lo importante. Federer es un jugador más talentoso que yo y eso parecía que le otorgaba ventaja. Para mí fue muy duro, especialmente al principio cuando tuve que cambiarme las zapatillas y tardaba tanto. Al final ya no lo vi tan difícil porque se pudo jugar mucho de fondo, aunque con más errores de lo habitual. A los dos nos gustaría repetir la experiencia porque aunque no es algo real, te permite disputar puntos sin tanta tensión, estando más relajado. Terminé bastante cansado por la variedad de movimientos, ya que en cada parte de la pista trabajan diferentes músculos. Cuando juego frente a Roger noto siempre que estoy ante alguien especial".

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