Tenis | Open Seat-Godó

"Ahora Nadal ataca más y corre mucho menos"

Toni, su técnico, analiza por qué Rafa es ya el número uno del año

<b>TERCER MORDISCO DE 2007. </b>Nadal, en su gesto clásico de morder cada trofeo que conquista.
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Rafa Nadal levantó el domingo el pesado trofeo del Open Seat-Godó en Barcelona, firmó su victoria consecutiva número 72 sobre tierra batida y dejó una frase que invita a creer en que la racha se puede extender hasta una cifra inalcanzable: "Estoy en el mejor momento de mi carrera". Por eso apareció ayer, como número uno, por delante de Roger Federer en la Carrera de Campeones de la ATP, la clasificación que da acceso al Masters de final de temporada y computa los resultados en el año.

Pero todo esto no es casualidad. "No puedes ser el número dos del mundo y no parar de correr ante el cincuenta", le dijo su tío Toni el año pasado. Había que buscar una forma de economizar esfuerzo, de ir puliendo el brillo del diamante para que reluciera aún más. "No sé si sería la primera vez, pero este año en Indian Wells ya me dio la impresión de que se movió menos que sus rivales. En 2006, en las rondas iniciales de Barcelona, no paró de correr ante Iván Navarro Pastor o Jarkko Nieminen. Este año no ha hecho más metros que cualquiera de sus rivales. Eso es lo más importante", analiza su técnico.

Para conseguir preservar el físico del bicampeón de Roland Garros, que sufre problemas de apoyos en sus pies que le provocan sobrecargas si acumula partidos en pista rápida, había que corregir aspectos de su juego. "Ahora hemos mejorado el saque y la volea, lo que nos permite acortar los puntos. Ha incorporado el revés cortado y, sobre todo, muestra una mejor posición dentro de la pista. Es más agresivo, su juego de ataque es mucho mejor y eso, sin hacerle perder potencial en tierra batida, le viene bien para pistas rápidas. Todo ello se traduce en un tenis más fácil en superficies duras, donde correr es más complicado para Rafa", enumera Toni Nadal, que vivió con más tranquilidad que su sobrino los 279 días de sequía rotos con el título de Indian Wells el pasado marzo. Nueve meses marcados por alguna que otra lesión y dudas en momentos claves de partidos por los cambios en la mecánica del juego.

Tierra batida.

Pero ahora, sobre el polvo de arcilla, con más recursos y unos cinco kilos menos que en 2006 ("está más perfilado y en los estudios vemos que el porcentaje de grasa corporal ha disminuido y el de músculo ha aumentado", dice su médico Ángel Ruiz Cotorro), Nadal parece no tener límites. Por delante tiene el Masters Series de Roma la semana próxima, en el que busca el triplete, y el de Hamburgo, que ha incorporado a su calendario, antes de Roland Garros. Los objetivos son dos: ganarlos y seguir evolucionando. "Todo jugador tiene margen de mejora. Si lo tiene Federer, imagínate yo...", advierte Rafa desde su posición de número uno del año.

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