Tenis | Open SEAT Godó

La leyenda de Rafa Nadal se agiganta en Barcelona

Poco más de seis horas de juego y cinco victorias le bastaron a Rafa Nadal para ganar el Open SEAT Godó y unir su nombre a los de leyendas como Emerson, Orantes y Wilander. Federer es el número uno, pero Rafa es el Rey en la tierra.

<b>IMPECABLE. </b>Los golpes de Nadal, tanto de zurda como de revés, destrozaron a Cañas..
Josep Margalef
Redacción de AS
Actualizado a

Pocas veces el guión del Open SEAT Godó de Barcelona había sido escrito con tanta antelación como en esta edición y pocas veces un ganador del torneo lo ha hecho con la superioridad que Rafa Nadal mostró durante toda la semana sobre la arcilla de la nueva pista central del Real Club Tenis Barcelona 1899.

La víctima fue Guillermo Cañas, uno de los mejores del mundo en tierra batida y un auténtico guerrero que no desmereció estar en la final. Si bien la lesión de Nikolai Davidenko le allanó el pase a semifinales, su compatriota Agustín Calleri le puso muy caro el estar en la final y necesitó tres sets para superarle.

Rafa Nadal llegaba a la final sin ceder un set y habiendo dejado en la cuneta a cuatro oponentes en poco más de cinco horas y parecía, como así fue, imparable e implacable con todos sus rivales.

Cañas está realizando una gran temporada en la que, además de luchar en las pistas, quiere limpiar su nombre de la acusación de dopaje que le dejó quince meses fuera de las competiciones. La final de Barcelona era una buena ocasión para hacerlo y decidió plantarle cara. Con dos aces en el segundo juego le demostró que se sentía fuerte. Nadal empezó a dominar el centro de la pista y a lanzar cañonazos a la derecha de Cañas y le rompió el servicio en el sexto juego. El de Manacor ya le había dado el primer hachazo. Su servicio haría el resto (6-3).

El argentino empezó bien el segundo set y su servicio mantuvo el marcador equilibrado aunque la fatiga empezó a pasarle factura y Nadal, cada vez más letal en sus golpes le rompía el servicio en el séptimo juego y le remataba en el octavo, en blanco y remachado con un ace fantástico, para establecer el 5-3.

Pero Cañas no se rindió. Quería demostrar que seguía ahí y en el noveno juego, tras 16 puntos jugados, recortaba diferencias. Fue su último aliento porque el servicio de Nadal y su mejor fondo le sentenciaba en el décimo.

Histórico.

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En ese momento Rafa Nadal lograba su tercer triunfo consecutivo en el torneo e igualaba una de las marcas más brillantes en la historia del Open SEAT Godó: la de los tres triunfos consecutivos de otro niño prodigio del tenis mundial, el sueco Matts Wilander vencedor en 1982, 1983 y 1984, también con veinte años, aunque algunos meses menos que el manacorí.

Nadal se convertía en el cuarto jugador con tres títulos en el torneo, uniendo su nombre a los de Roy Emerson, Manuel Orantes y el referido Wilander. Lo que ninguno de ellos podrá superar son las actuales 72 victorias consecutivas de Nadal en tierra -53 sin ceder un set- y doce torneos consecutivos ganados desde que el 8 de abril del 2005 perdiese por última vez.

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