Mantilla: "No quería que el cáncer me retirara"
Félix Mantilla, un ganador del Open Seat-Godó en 1999, volvió ayer en su casa tras derrotar a un melanoma, un cáncer de piel, que le obligó a desaparecer del circuito ATP en agosto de 2005.


Félix Mantilla (23-09-1974, Barcelona) desapareció del mapa en agosto de 2005. El hombre que ganó el Masters Series de Roma a Roger Federer en 2003, que llegó a semifinales de Roland Garros en 1998, el tenista que acumulaba diez títulos sobre tierra batida y que acudió a la llamada de Manolo Santana para comerse el marrón de mantener a España en el Grupo Mundial de Davis cuando las estrellas se borraron de Nueva Zelanda, se esfumó de repente. Tras un tiempo sin noticias suyas, El Gladiador volvió ayer en su casa (victoria sobre el uzbeko Dustov) tras haber conseguido mantener a raya a un cáncer de piel.
"Fui al médico a que me examinara la cara, porque sabía que era propenso a que el sol me hiciera daño. Me dijo que me quitara la camiseta, que quería examinarme las pecas de la espalda, extirpar una y analizarla. No le dí importancia, pero cuando volví me dio un diagnóstico que no asimilé: era un melanoma, cáncer de piel. Hasta que no lo he aceptado, no he conseguido tirar para adelante", rememora Félix, que ahora está como un niño con zapatos nuevos.
Más que zapatos, con una gorra de poliéster que le protege el cuello y una equipación que tendrá dentro de poco que le ayudará a burlar los rayos. El mes pasado ya se rodó en el challenger de Monza, del que tuvo que retirarse por problemas en un hombro ("la inactividad no perdona"). En el Open Seat ha entrado gracias a una invitación ya que ganó el torneo en 1999 y luego hará uso del ranking protegido que la ATP reserva para lesionados de larga duración para acceder más adelante a ocho torneos de nivel con el mismo caché de antes.
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Cuando estaba arriba, Nike le vestía. Ahora, ha tenido que buscarse la vida, negociar con varias marcas, hasta convencer a la italiana Mordillo para que le ayudara y le confeccionara una segunda piel protectora. "La gorra es de estilo legionario, parecida a las que lucía Ivan Lendl en Australia (ayer ya la utilizó), y tendré que adaptarme a jugar con manga larga y pantalones pirata similares a los de Nadal", explica. ¿Por qué tentar a la suerte? "Por algo personal. No quería que, después de estar jugando al tenis desde los diez años, de haber llegado al top-ten, una enfermedad me retirara. Quería ser yo el que hiciera uso del derecho de decidir cuándo debía parar. Ahora quiero enfrentarme a cosas que me dan miedo, como el sol. Si me protejo, no debe pasar nada".
"Soy consciente de que es irreal volver a mi mejor nivel, pero no quiero tampoco engañar a nadie. No vuelvo para que me pinten la cara, ¿eh?", desafía Mantilla, que no ha perdido el tiempo y se ha sacado el examen de acceso a la universidad. Si consiguió ganar a Federer, ¿por qué no a un melanoma?