Yo digo | Josep Margalef

El rival al que nadie puede batir

Josep Margalef
Redacción de AS
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Ni las tecnologías más avanzadas del mundo, ni los miles de millones invertidos en diseños pueden ser capaces de superar o comprar algo imprescindible en la náutica: al viento. Precisamente el viento fue el causante de que una fecha histórica como la de ayer, 16 de abril de 2007, día del comienzo de la Louis Vuitton Cup, el torneo de desafiantes del que debe salir el sindicato que se enfrente al Alinghi suizo, defensor del título, en la XXXII Copa América se retrase hasta hoy. Lógicamente los equipos han esperado durante más de tres años este momento y los nervios y la tensión se palpaba en el ambiente al mediodía cuando las embarcaciones abandonaban sus atraques en las bases hacia los campos de regatas. Ahora no se puede fallar y si alguien quiere batirse el cobre son las tripulaciones. Todos los sindicatos han puesto a punto hasta el último detalle de sus embarcaciones, incluso los poderosos Emirates Team New Zealand o BMW Oracle iban a poner ayer en competición a sus dos últimas embarcaciones, inéditas hasta este momento. Hoy comenzará la batalla, si el viento lo permite, pero con mucha más tensión y adrenalina acumulada que ayer .

Como dijo no hace mucho el español Santi López Vázquez, estratega del Desafío Español, "hemos aprobado los parciales y hemos hecho bien los deberes, pero ahora son los exámenes finales para todos los equipos y nadie aquí quiere fallar".

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