Ya no hay vuelta atrás: a semifinales
El director general del Desafío ve la Louis Vuitton con optimismo, el mismo que le infunde el futuro.

Tras dos años de regatas previas llega la hora de la verdad. Empieza el torneo de desafiantes: la Copa Louis Vuitton y el vencedor se medirá al poderoso Alinghi, vigente campeón, en la gran final que decidirá un nuevo poseedor de la Jarra de las Cien Guineas, el trofeo deportivo más prestigioso y antiguo del mundo. El Desafío ha hecho los deberes y se ha metido entre los cuatro 'grandes' para jugarse un puesto en las semifinales. Competimos en casa, en nuestras aguas y los rivales deben sentir la presión cuando se enfrenten a nosotros.
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Será difícil, pero hay ganas, ilusión, casta y un trabajo bien hecho hasta ahora. Pase lo que pase, no quiero olvidarme de algunos nombres que podrían estar inmersos en este proyecto como Pedro Campos, Joan Vila, Jordi Calafat, Nacho Braqueahis, Pepe Ribes, Juan Messeguer, Patxi Rivero, Noluco Doreste, Guillermo Altadill, Rafa Trujillo, Luis Sáenz Mariscal, Manuel Ruiz Elvira y mucho otros. Pero, y muy especialmente, el malogrado Martín Wizner, que se dejó la vida entrenando con el equipo en 1999 y que hoy, desde donde esté, seguro que vibrará y animará al Desafío.
Agustín Zulueta, el jefe, ha cumplido: presupuesto cubierto, diseños acertados, discreción y sentido común. Luis Doreste, jefe deportivo, ha engranado sus piezas. Junto a Laureano Wizner han pulido una tripulación sin titulares ni reservas. López-Vázquez, Mariño, Torrecilla o de Llano son el futuro hecho realidad. No hay que mirar hacia atrás: ¡a por las semifinales¡