Golf | Masters de Augusta

El 'Tiger Slam' se pone en juego en el Masters

Sergio García aspira en Augusta a acabar con la tiranía de Woods

<b>EXPECTACIÓN SOBRE LA ALFOMBRA. </b>Tiger Woods y J.J. Henry practican ante cientos de personas en el hoyo 16, en el que se debe sortear una laguna para llegar al green.
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El Masters de Augusta comparece cada año ante los amantes del golf y también frente a aquellos que simplemente quedan admirados ante el espectáculo que supone ver sufrir a tantos buenísimos jugadores, en pleno paraíso floral, compitiendo contra el Augusta National y su amo y señor: Tiger Woods. El número uno del mundo cumple diez años en el Masters (lo ha ganado en cuatro ocasiones) con la intención de seguir con su Tiger Slam, ya que venció en los dos últimos Grandes de la temporada pasada (Open Británico y PGA)... Le quedan el Masters y el US Open. Poca cosa para él, y más ahora que quisiera dedicarle otra chaqueta verde a la memoria de Earl, su padre, que ya agonizaba por estas fechas hace un año.

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"Si meto la bola en calle todo saldrá bien, no se preocupen", dice Woods. Sus rivales se pondrán pues a temblar, porque lleva ganados nueve torneos de los 12 últimos que ha disputado. El martirio deberán llevarlo como mejor puedan los clásicos Ernie Els, Phil Mickelson (defensor de la chaqueta), Retief Goosen, Vijay Singh, los jóvenes australianos (Geoff Ogilvy, Adam Scott) y también los españoles, menos armados que nunca pero a los que la historia les acompaña. Esa historia se llama Severiano Ballesteros, con derecho a participar de por vida por sus dos triunfos (1980 y 1983). Seve se ha apuntado al Masters de camino a los 50 años y a su paso al circuito sénior norteamericano. Junto a él, Sergio García vuelve a ser la esperanza blanca. Ha rondado el triunfo pero lleva año y medio sin hacerlo. El Masters le debe una y para ello ha dejado en Castellón a sus padres. Deberá tener en cuenta que el torneo no se acaba los sábados. Así que, ojo al domingo.

José María Olazábal arrancará en su campo favorito sin demasiadas buenas "sensaciones" aun sabiendo que es el último europeo que venció en Augusta (1999). Desde entonces, salvo Paul Lawrie en el Open Británico de ese mismo año, ningún europeo ha logrado adjudicarse alguno de los cuatro Grandes. La pena es que en este campazo de Georgia que ha alargado los hoyos 11 y 15 donde se suelen decidir los triunfos para adaptarse a los súper palos y bolas que vuelan, no esté Pablo Martín-Benavides, el nuevo Niño. Suerte que estará Miguel Ángel Jiménez, que vendría a ser su padrino deportivo...

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