Golf | Pablo Martín-Benavides

El Niño se llama Pablo, el golfista perfecto

Málaga le vio crecer; Oklahoma State, aprender; y los campos de golf le están viendo triunfar. Pablo Martín-Benavides, así compuesto, es un golfista amateur que gana entre profesionales.

<b>PRIMER ÉXITO. </b>Pablo durante el Open de Portugal, que ganó el pasado domingo. El malagueño besa la copa, que sin duda le ha puesto en la órbita del golf mundial. La promesa es realidad.
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Pablo Martín-Benavides tiene un swing poderoso. Es, como todos los jóvenes que despuntan ahora, un golfista que ha crecido a la vez que el titanio ha ido entrando en la vida de las bolsas de cada jugador. El malagueño todavía es un aficionado pero ya ha ganado un torneo de profesionales. Lo consiguió el pasado domingo en Cascais, en el Open de Portugal del circuito europeo. A su alrededor compareció toda la Armada española que había participado en el torneo. Bastaron dos abrazos y cuatro miradas para comprender que el mundo del golf acababa de asistir a una gesta única.

Los golfistas no suelen ser hijos de las favelas, ni siquiera de la Colonia Marconi, como el futbolista Raúl González. Pablo no es la excepción. Ni siquiera pretende serlo. Sus padres le invitaron a estudiar mucho y bien, y él se las ingenió para compatibilizar sus éxitos académicos con un handicap que asusta: +4. Este malagueño, que el 20 de abril cumplirá 21 años, está obligado a regalarle cuatro golpes al campo. El par no es suficiente para él. "Pocas veces me pongo nervioso", dice.

Siendo cadete ya ganaba los torneos más prestigiosos del golf amateur español y europeo. A los 13 años se proclamó campeón de España absoluto. El triunfo en una Orange Bowl le permitió convencerse de que el paraíso de las universidades americanas le podría abrir ese cielo reservado a Tiger Woods y pocos más. Y bien se lo ha ganado.

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Estudiar Empresariales en Oklahoma State no le ha impedido ser el mejor del circuito universitario, y acreedor del trofeo Jack Nicklaus a la mejor promesa en 2006. Su nombre compuesto de familia malagueña ya empieza a verse mezclado con el de las grandes figuras de todos los tiempos. ¿Cuánto tardarán en darle día y hora para citarse con Sergio? ¿Y con Woods? Deberán esperar. Pese a que la propuesta de pasarse ya mismo a profesional para poder cobrar el cheque de Estoril (208.330 euros) es sugerente, su fidelidad a Oklahoma, sus exámenes y torneos a la órdenes del profesor Mike Holder le van a mantener como amateur hasta que llegue el verano.

Nuevos aires para un golf español que vive demasiado prendado del recuerdo de Severiano Ballesteros, de los coletazos de clase de José María Olazábal y de la espera interminable del mejor Sergio García. Tanto Chema, Sergio como Miguel Ángel Jiménez (vecino de Pablo) participarán desde el próximo jueves en el Masters de Augusta. Ahí no estará físicamente Pablo, pero sí su espíritu. Los tiempos están cambiando. ¿Quién es el Niño ahora?

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