Balonmano. Semifinales de la Champions League | Kiel 37 - Portland 34

Al Portland le faltó un tanto para ser finalista

La docena de Ruesga no fue suficiente ante el Kiel

<b>VELOCIDAD. </b>Klein aprovecha uno de los muchos contragolpes del Kiel para marcar al Portland.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

A la tercera, agua. El Portland perdió por primera vez a la tercera visita a Otseehalle, y no jugará una tercera final consecutiva en la Champions. Y todo por un gol, porque con un tanto más le hubiese valido la renta de Pamplona. Los doce tantos de Ruesga, con Balic el héroe de su equipo, tuvieron la compensación adecuada en un partido tremendo, de un ritmo trepidante desde el primer ataque.

El Portland se encontró, para su desgracia, con un arbitraje europeo. La pareja francesa, de calidad, se desentendió en los detalles que caracterizan esta competición y valen algunos tantos. En Pamplona no tuvo tanta fortuna, y de ahí que se quede sin Champions. Pero hay más detalles, y estos deportivos. Por ejemplo, la pérdida de balones, la necesidad de tener que hacer tres cambios de ataque y defensa, y la nula aportación de Vugrinec, Kjelling y Lozano. Sí, el Kiel estaba diezmado por las bajas, pero a la postre, el Portland también.

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Por otra parte, en tres ataques los especialistas defensivos de Equisoain apostaron por transiciones rápidas y conluir la jugada. Y nada: cero. Lo peor, cada regalo era un gol del eléctrico líder alemán.

Reapareció Chepkin dos años después de su retirada con el Barcelona. Su presencia fue algo más que testimonial: tres bloqueos y algún recuerdo para Nikolic. En la segunda parte, cuando se decidió la eliminatoria, no estuvo. Ahora, que la Asobal siga presente en las finales de la Champions depende del Valladolid.

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