España, medalla de plata en la rutina libre por equipos
Con 98,500 puntos, medio punto menos que las rusas, pero con la misma puntuación en mérito artístico, las españolas consiguieron un diez, cuatro 9.9 y un 9.8 en impresión artística y sólo sucumbieron por medio punto. La medalla de bronce fue para Japón, que sumo 97,334 puntos.

Una historia africana le dio a España la medalla de plata en el ejercicio libre por equipos y puso el colofón perfecto a una competición en la que la sincronizada española capturó seis medallas (cuatro de plata y dos de bronce) y se situó como la alternativa al hasta ahora inalcanzable equipo ruso.
Esta medalla tiene mucho valor para el equipo, porque junto al dúo son las únicas especialidades que forman parte del programa olímpico. Las españolas volvieron a sorprender con una coreografía novedosa, efectista y que contó con el apoyo de los espectadores.
La idea de crear una nueva coreografía, basada en África, le rondaba la cabeza a Anna Tarrés desde hace tiempo. A mediados del año pasado, ya tenía perfilado un pequeño guión. Contactó con Elash, un músico senegalés, quien junto a su mujer introdujo a las nadadoras españolas en el mundo de la danza africana.
Como siempre se trataba de impresionar al inmovilista mundo de la sincronizada, como siempre la idea procede de las inquietas mentes del equipo español, las más creativas del circuito de la sincro.
El ejercicio de España estuvo plagado de ritmo. Saltos, figuras, mucho riesgo y diferentes composiciones con la música de fondo de Salvador Niebla, los sonidos de la noche africana y la búsqueda de sensaciones.
Esa era la pretensión y así ha sido el resultado. Mezclando el sonido del ''djimbe'', una especie de bongos, consiguieron evocar el rumor de río, la inmensidad de la selva africana... En la coreografía de las españolas se adivina la quietud del río, el remar de una canoa y las historias de los guerreros africanos explicadas por los viejos del lugar al calor del fuego.
En la primera parte, el equipo simula la presencia de un animal, mientras compone la figura de un casco de barco. Es una música inspirada en las danzas rituales de los pigmeos, en el trabajo de las mujeres pigmeas junto al agua. Después la historia evoluciona hasta que concluye con la danza de la lluvia.
El trabajo de más de un año excelentemente resuelto en poco más de cuatro minutos. Una coreografía que se completa con un cuidado vestuario: una máscara africana en el frontal del bañador; el casquete que simula unas trenzas africanas.
Ha sido el mejor colofón posible. Plata en el ejercicio libre por equipos, la sexta medalla. Técnicamente, las rusas son imbatibles, pero en creatividad, las españolas están un paso por encima, a pesar de que en este apartado las puntuaciones hoy fueron parejas.
Las españolas, emocionadas, se van de Melbourne con las maletas repletas de medallas: seis sobre siete posible, sólo falló el equipo en la Combinada. Magnífica fue la actuación de Gemma Mengual, que se convirtió en la ''superwoman'' que su entrenadora reclamaba y al final, salvo en el preliminar de la rutina técnica por equipos, participó en todos los ejercicios posibles.
La selección de waterpolo ya está en cuartos
En waterpolo, la selección masculina pasó hoy a cuartos de final sin perder ningún partido en la primera fase, a lo grande, ante los medallistas de bronce en los últimos mundiales, los griegos, pero con mucha angustia.
Los jugadores españoles salieron como si les fuera la vida en el envite. España endosó un 5-1 a Grecia en el primer cuarto en el que los españoles brillaron en ataque y sus rivales tuvieron que cambiar al portero. Reppas salió por Deligiannis, para ver si había forma de parar a los artilleros nacionales.
Pero las cosas empezaron a cambiar en el segundo cuarto. Poco a poco, los griegos comenzaron a remontar y solamente entonces un gol de Iván Pérez compensó lo que comenzaba a ser recuperación griega con tantos de Santa y Mylonakis.
Tras el descanso, al que se llegó con un 6-3, dos goles de los helenos llevaban los nervios a los seguidores y al banquillo español.
Ntoskas marcaba cuando finalizaba el tercer cuarto sin que hubiera goles y Chaztiziheodorou llevaba más presión al conjunto español. Un milagroso poste a la portería de Iñaki Aguilar libraba a los españoles de otro gol que hubiera sido el del empate.
El último cuarto fue de infarto, y con el juego cada vez más agresivo.
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Molina dio vida a España al transformar un penalti y devolver la ventaja de dos goles, pero Afroudakis, en dos ocasiones, marcó para su selección y puso el 7-8 en el marcador del Centro Acuático de Melbourne.
Felipe Perrone obtuvo otro tanto para España cuando ésta más lo necesitaba. Ntoskas devolvió la moneda con sus rivales en inferioridad por una exclusión y, entonces, apareció Iñaki Aguilar para, con dos paradas, dar a España el primer puesto del grupo, ahorrarse los octavos de final y hundir a los griegos.