Victoria incontestable del Barça ante el Ademar
Los siete goles de diferencia al descanso fueron claves

Inapelable: el Barcelona se llevó la Copa del Rey en una final sin historia y ya van 12. Le dejó enredar al Ademar lo justo, y a los 20 minutos le dijo basta. Con un parcial de 8-0 le sacó del partido y le puso patas arriba en una demostración de cómo se juega en inferioridad, cómo se ataca con paciencia y cómo se rentabiliza a un extremo reconvertido en pivote por las necesidades del guión: Fernando Hernández, porque Skrbic no jugó por sanción.
Por si fuera poco, allí estaba Losert, que en la Copa del Rey ha escrito la mejor semana que se le recuerda. Fue el hombre del partido, el que encogió a los ademaristas, a los que les mandó un mensaje subliminal: "Hoy no metéis un gol ni en una portería de fútbol". Y fue cierto, porque Jakobsen, Morros y Krivoslikov ni se estrenaron y se llevaron con ellos a todo el equipo, en una caída libre hacia el abismo de una derrota demasiado precipitada y antes del descanso.
La segunda mitad fue más de lo mismo, porque, además, la portería del Ademar fue inexistente. Saric sólo tocó tres balones, y Alilovic lo mismo. Sin una pequeña colaboración del portero, los hombres de campo poco o nada tenían que hacer, sumidos en la desesperación de ver incluso el nulo provecho que sacaban a sus superioridades. Lo cierto es que el Barcelona se crecía y el Ademar menguaba, y la paliza hubiese sido de escándalo de no ser por Entrerríos (respiró en la segunda mitad) y Perales (el mejor del largo del Ademar en esta Copa), que en su guerrilla particular impidieron una mayor tropelía para sus intereses.
Laporta, que estuvo en el palco, pudo sacar pecho, y ver cómo en una semana complicada para el Barcelona, la sección de balonmano le da un título. Ahora tendrá que valorar qué hace con Xesco Espar, el entrenador con contrato en vigor que está sentenciado. Xesco, en tres años, ha ganado una Liga, una Copa de Europa, y ahora la Copa del Rey, y Masip le va a reemplazar por Manolo Cadenas, precisamente el entrenador del Ademar, que ayer fue superado tácticamente en todos los aspectos por los azulgrana. Mal asunto para el presidente, que ni en los momentos de gloria evita tener que resolver conflictos y problemas.
Xesco Espar "La defensa fue decisiva"
"El trabajo defensivo fue la clave de nuestra victoria, porque eso permitió que nuestros centrales no jugasen con prisas y no perdiésemos balones. La diferencia de los siete goles al descanso prácticamente decantó esta final".
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Iker Romero "Aprovechamos las opciones"
"La diferencia al descanso marcó la final, porque cuando el Ademar León volvió a la pista y vio que no remontaba, se vino abajo. Nosotros hicimos un buen partido, y aprovechamos todas nuestras opciones".
