Oro sorpresa para Carlota Castrejana en el triple salto
"Sabía que lo llevaba dentro", dice la saltadora


Antes de llegar a Birmingham, Carlota Castrejana, más delgada que nunca, apenas pelaba los 14 metros en triple. "Me quedaba en 13,95 y sabía que eso no podía ser. Tenía velocidad. Dentro de mí había mucho más, pero el triple es muy puñetero. Si metes rapidez, es difícil que fluya el ritmo de los saltos. Y si no vas rápida, no hay nada que hacer". En la calificación del sábado, Carlota acabó quinta. Pero ya acertó justo en los 14 metros. "De alguna manera, tuve la sensación de que podía explotar. Sientes que lo llevas dentro, controlas la emoción, y"
Y llegó el domingo, 13:15 horas en el Arena de Birmingham. Dos rusas, Bufalova y Udmurtova, y la rumana Gavrila, parecían rumbo al podio. "Sentí que si quería ganar, tenía que estar segura. Ganar antes de salir. Por eso quise hacer un primer salto muy fuerte, que impusiera a las rusas. De ellas siempre se puede esperar todo". Y de la ronda inicial, Carlota ya emergió primera: con un vuelo de 14,36, a ocho centímetros de su récord de España. Se ensimismó: "Hay que confirmarlo".
Y en la tercera ronda, cuando despertaron Bufalova y la francesa Nzola, Carlota exhibió en el pasillo el mejor salto de su vida: 14,64, récord de España, mejor marca europea del año. Carlota no había saltado tanto ni al aire libre. Bufalova ya no pasaría de 14,50. Nzola ancló en 14,49.
Castrejana seguiría más allá de 14 metros: el concurso soñado. Al fin, en el podio, tan delgada ("no me hables de eso, no me hables"), no quedó sitio para las lagrimillas esperadas. Se acordaba de su marido, Jerónimo Bucero, que jugó a baloncesto en la NCAA, Universidad de Manhattan.
"Estaba todo dentro de mí. Trátame bien, por favor: lo he dado todo". Todo: 14,64 metros y la seguridad de una emoción desatada.
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Finalista olímpica en básket, abogada y directiva
Carlota Castrejana (Logroño, 24 de abril de 1973) es una mujer polivalente. En los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 jugaba de ala-pívot en la Selección de baloncesto y fue quinta. Luego se pasó al atletismo, pero a altura, donde se convirtió en la mejor de España. Más tarde dejó el salto vertical por los horizontales, y encontró su Edén en el triple, aunque había quien aseguraba que pudo ser una gran corredora de 400 metros vallas. Es abogada y, además, vocal de la Federación Española de Atletismo. Y está casada con Jerónimo Bucero, ex jugador de la ACB.