Russell Coutts

"No poder competir en Valencia me entristece"

Dejó su Nueva Zelanda natal para irse a Suiza y liderar el sindicato helvético Alinghi. En el 2003 ganaba su tercera Copa América y la devolvía a Europa por vez primera en 152 años. AS habló con él en exclusiva en su residencia suiza.

"Debe mantenerse la esencia deportiva de la Copa América por encima de lo económico"
Josep Margalef
Redacción de AS
Actualizado a

El mismo día que cumplía 41 años, el 1 de marzo del 2003, su nombre entraba en la leyenda del deporte mundial, y de la vela en particular, al imponerse, al mando del Alinghi suizo y en aguas de Auckland, al Team New Zealand por 5-0. Era su tercer triunfo consecutivo en la Copa América, la prueba más prestigiosa de la vela mundial, después de los logrados en 1995 y 2000. Igualaba así las tres victorias de los estadounidenses Charlie Barr (1899, 1901 y 1903), Harold Vanderbilt (1930, 1934 y 1937) y Dennis Conner (1980, 1987 y 1988), pero éstas no consecutivas.

También ese día batía el récord de victorias en las finales de la Copa América, sumando 14 y superando en una las que ostentaba el propio Conner desde 1988. De hecho, sólo Barr (9 victorias) y él no han perdido ni una sola manga de la gran final.

En 2000 abandonó Nueva Zelanda después de ganar la segunda Copa América para su país. Lo hizo para liderar el multimillonario proyecto suizo Alinghi de Ernesto Bertarelli. Sus diferencias con éste, que nunca quedaron claras, provocaron su despido a mediados del 2004 y se le aplicó una polémica cláusula del reglamento, que le impide competir en Valencia con otro equipo y poder lograr su cuarto triunfo.

Desde el año 2000 reside en Suiza. En un futuro próximo, ¿podría volver a vivir en Nueva Zelanda?

-Dos de mis tres hijos han nacido en Suiza, estoy compitiendo en Europa y mis negocios ahora están en Europa. No descarto nada, pero resido en Suiza y no tengo planes inmediatos de volver a mi país.

-¿Ni tan siquiera lo haría si Nueva Zelanda le pide que sea el líder de su sindicato en la próxima edición?

-Esa es una suposición que aún no se ha planteado; por tanto, no la contemplo. Cuando llegue ese momento, será cuando me plantee las opciones y decida un camino a tomar, sea con Nueva Zelanda o con otro sindicato.

-¿A quien ve como favoritos en la próxima Copa América?

-No estoy siguiendo esta edición muy de cerca. Aún así, estoy al corriente de los equipos y, por muchos componentes diferentes, creo que hay cuatro grandes favoritos: Prada, BMW Oracle, Emirates Team New Zealand y, por supuesto, el Alinghi. Todos están muy igualados y ahora, realmente, no veo uno claro, porque aún no están compitiendo con sus nuevos barcos y no están utilizando la última tecnología.

-¿Qué le parece la presencia de Paul Cayard en el Desafío Español?

-Un acierto. Él es uno de los mejores regatistas del mundo y tengo una gran relación profesional y personal con él. Puede aportar muchos conocimientos tácticos al equipo español, ya que es uno de los mejores competidores del mundo en este tipo de embarcaciones. ¿Pero va a competir con el equipo o sólo va a entrenar a la tripulación con el nuevo barco?

-... Aparte de Cayard, ¿qué opina del sindicato español?

-Los regatistas españoles siempre han tenido un gran prestigio en la vela mundial. Muchos de ellos tienen ya experiencia en la Copa América y eso es muy importante. Han trabajado bien en el diseño y construcción de sus barcos y disponen de buena tecnología. Además, compiten en su país y eso es un valor añadido.

-¿Es el Team Alinghi, el defensor del título, menos poderoso sin Russell Coutts?

-No lo creo. Sigue siendo un equipo poderoso en todos los aspectos, tanto en el económico, como en el tecnológico y el humano, refiriéndome a la tripulación. Sus actuaciones en las regatas previas han sido brillantes y aún no han competido con sus barcos nuevos.

-Va estar fuera de la Copa América después de tres ediciones. ¿Tiene alguna sensación especial por ello?

-Desde mi salida del equipo Alinghi sólo he visto una pre-regata por televisión. Estoy trabajando en otros campos y me mantengo un poco alejado. Lógicamente siento algo especial por no estar allí. Me gusta competir, navegar al más alto nivel... y la Copa América, para un regatista, es lo máximo. Por supuesto que me entristece no poder competir en Valencia.

-Junto al esloveno Andrej Justin ha diseñado su primer barco, el RC 44. ¿Ser diseñador es una nueva faceta y su futuro profesional?

-Repito que soy un competidor nato y estoy muy orgulloso de haber aportado por primera vez mis conocimientos para diseñar un monotipo de alta competición. Creo que se puede organizar un circuito mundial de altísimo nivel y dispondremos de 20 barcos para competir en seis países diferentes de todo el mundo, incluida Asia.

-¿Seguirá compitiendo con los TP52?

-Estamos construyendo un barco en Cookson (Nueva Zelanda), con un diseño de Rolf Vrolijk, para el equipo sueco Artemis de Torbjorn Tornqvist. Quiero competir este año, porque reconozco que la pasada temporada no lo hice como quería. No acabé satisfecho.

-¿No cree que la actual Copa América es ya más un negocio que una competición?

-Por encima de todo la Copa América es y debe ser competición en estado puro; de barco contra barco, de hombres contra hombres. Eso es la esencia. Pero también es cierto que actualmente, con la fuerza de los patrocinadores, las televisiones y la publicidad en todos los deportes de alta competición, se ha introducido el concepto de gran negocio. Eso es cierto y no se puede negar, porque ambos aspectos están interconectados.

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-¿Primero negocio y después competición?

-Eso es lo que debe evitarse, aunque mucha gente pretenda lo contrario. Debe haber un equilibrio entre ambas cosas y ahí es donde creo que los sindicatos, realmente los actores en ese espectáculo, son los que deben evitarlo protegiendo los intereses deportivos a los únicamente lucrativos.

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