NFL | Super Bowl

Cuestión de razas

Nunca antes en la historia de la NFL un entrenador afro-americano había llegado a la Super Bowl. En la edición XLI serán dos los que dirigirán desde la bandas a los Colts y a los Bears. Este privilegio será para Lovie Smith (Chicago) y Tony Dungy (Indianapolis).

<b> COACH Y QUARTERBACK </b> Tony Dungy, entrenador, y Peyton Manning, la gran estrella de los Colts de Indianapolis.
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Remontándonos en el pasado nos damos cuenta que la cuestión racial ha estado ligada al fútbol americano desde sus orígenes. En los primeros años de este deporte los jugadores de raza negra jugaban en ligas distintas a las de los blancos. Todo empezó a cambiar a partir de que los chicos negros y blancos empezaron a convivir en los mismos institutos y universidades. Esta historia se llevó al cine con Denzel Washington protagonizando una extraordinaria película llamada "Titanes, hicieron historia".

La superioridad física de los atletas de raza negra es una cuestión que no tiene duda. Se observa en la mayoría de los deportes. Por ejemplo, los velocistas en atletismo o en la misma NBA. El fútbol americano no iba a ser menos. La mayoría de los jugadores de la liga son negros, pero es que si nos metemos en el estudio de las posiciones en el campo, la diferencia es abismal.

Así, las posiciones de receptor donde los jugadores suelen ser ágiles, fuertes y rápidos están ocupadas casi exclusivamente por afro-americanos. Las grandes estrellas de la liga en esta posición (Terrell Owens, Chad Johnson, Randy Moss .....) son auténticos portentos físicos. Tenemos que investigar en los rosters de los equipos para encontrar receptores blancos. Casos como los del lesionado Brandon Stokley y su compañero Ricky Proehl (Indianápolis), Drew Bennet (Tennesse) ó Joe Jurevicius (Cleveland), por mencionar algunos de los últimos receptores blancos en hacer buenas campañas, no son habituales. Además nunca suelen ser las primeras opciones de pase de los quarterbacks.

En los puestos de runningbacks (corredores) la diferencia es aún mayor. No suelen tener oportunidades y cuando se les requiere, suelen ocupar más la posición de fullback (jugador que bloquea y abre huecos) que de tailback (el que avanza con el balón en sus manos). En los últimos años, sólo Mike Alstott ha conseguido sobresalir como runningback. Consiguió la Super Bowl XXXVII con Tampa Bay compartiendo el back field con Michael Pittman e imponiéndose a los Raiders de Gannon y Jerry Rice.

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El caso contrario es parecido. Quarterbacks y kickers, en especial esta última, son posiciones donde predominan los jugadores de raza blanca. El único quarterback afro-americano que ha ganado una Super Bowl fue Doug Williams con los Washington Redskins en la Super Bowl XXII. Siempre ha habido quarterbacks negros con un gran nombre pero ha sido en los últimos años cuando han aparecido un mayor número. Los Donovan McNubb, Steve McNair, Michael Vick o el más reciente Vince Young son algunos ejemplos. De características distintas debido a su movilidad, fuerza y rapidez un equipo dirigido por cualquiera de estos jugadores se mueve a un ritmo distinto a uno dirigido por un mariscal de campo blanco, muchos menos móviles y más pasadores. No tardaremos en ver de nuevo a un quarterback afro-americano llevándose el anillo de campeón.

Smith y Dungy ya han demostrado a todos los que pensaban que el hombre negro era el que jugaba y el blanco el que pensaba que estaban equivocados. El domingo lucharán entre ellos por llevarse la Super Bowl y entrar en la historia por ser el primer afro-americano en conseguirla como head coach.

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