Santiago aclama a los héroes de la Recopa
El Lobelle fue a la Plaza Roja y al Pazo de Raxoi

Tras el fin de semana más glorioso en la historia del Lobelle, desde el domingo por la noche no han parado de sucederse las celebraciones en la capital gallega. Primero, en la Plaza Roja, donde jugadores, cuerpo técnico, directiva y aficionados disfrutaron del título en la Recopa hasta altas horas de la madrugada. Ayer, el equipo de Pulpis, que llenó hasta la bandera Fontes do Sar en la final ante el Benfica, tuvo más problemas para que los habitantes de Santiago acudieran el Obradoiro. El frío fue el principal inconveniente. A la cita, a las 20:30 horas en el Pazo de Raxoi, acudieron toda la corporación municipal y unas 300 personas. El capitán y único santiagués de la plantilla, Manu, ofreció el trofeo a su gente.
En la recepción oficial, el alcalde de Santiago de Compostela, Xosé Antonio Sánchez Bugallo, subrayó que la competición disputada desde el pasado jueves hasta este fin de semana había sido "todo un éxito para nosotros, tanto a nivel de público y de participantes, como por la excelente organización". Además, quiso recordar que el Lobelle comenzó su andadura en la Recopa "haciendo sufrir a sus aficionados por el empate con los kazajos, luego, contra la Luparense, sólo nos divertimos, y en el encuentro decisivo vivimos las dos sensaciones: sufrimos, pero fuimos recompensados con el título".
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Aunque, sobre todo, Sánchez Bugallo señaló que "a partir de ahora Santiago no será conocida únicamente por ser Patrimonio de la Humanidad o por sus bondades arquitectónicas, también se nos señalará por el fútbol sala y el éxito del Lobelle".
Y aparte de la Recopa, otro Lobelle, el de categoría juvenil, se llevó el Torneo Fundación Deporte Galego. Fue un buen preludio para la final entre los mayores y el Benfica, ya que los chavales se impusieron en la tanda de penaltis al Azkar Lugo, el eterno rival, después del 2-2 con el que acabó el tiempo reglamentario. Unos 2.000 espectadores presenciaron este partido, muestra de la entrega absoluta de los aficionados del Lobelle, al que llevaron en volandas hacia su primer título europeo.
