Serena y Sharapova ponen toda su potencia en la final
La Williams resucita con 57 aces y saques a 200 km/h


Serena Williams está de vuelta. Mala noticia para sus rivales, porque su resurrección significa también la del tenis de fuerza, del músculo frente a la sutileza técnica. Fuera la maestra Justine Henin, agobiada por su divorcio, eliminadas las elegantes Mauresmo, Clijsters y Hingis, la final del Abierto de Australia se dirimirá esta madrugada (3:30 horas, La2) entre una diosa rubia y una locomotora de ébano. Serena contra Maria Sharapova. En cualquier caso, entre dos fenómenos de potencia. Una más oronda y la otra más estilizada, pero capaces de impulsar la bola más fuerte que alguno de sus colegas masculinos. La estadounidense venció a Nicole Vaidisova, la belleza checa de 17 años, por 7-6 (7/5) y 6-4 y la rusa, a Kim Clijsters por 6-4 y 6-2 en semifinales.
Lesiones.
La menor de las Williams, que busca su octavo título de Grand Slam después de jugar tan sólo cuatro torneos en 2005 por diversas lesiones que dispararon los rumores de una prematura retirada, ha colocado 57 saques directos en el torneo. La que más. También ha servido más rápido que ninguna otra, a 202 km/h. Sharapova, que basa también su tenis en la potencia, es la tercera en la clasificación de aces, aunque sólo con 32. Mientras que en la de servicios más rápidos ocupa la quinta plaza con 191 km/h. Por comparar, el saque más fuerte de Rafa Nadal en el Abierto viajó a 207 km/h. No están tan lejos.
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Es la ley de la fuerza que impusieron las hermanas Williams cuando asaltaron el circuito y la que ha seguido Sharapova para alzarse al número uno mundial.
Serena llegó situada 81ª del mundo y saldrá de Melbourne entre las veinte primeras. "Si juego bien, y creo que no he acabado de hacerlo en este torneo, será muy difícil que cualquier tenista me gane", avisó la jugadora de 25 años, que intentará contrarrestar con bombazos los fríos latigazos de Maria.