Tenis | Abierto de Australia

Incansable Nadal

Reventó a Murray en el quinto. González quita del camino a Blake

<b>EMOTIVO. </b>Rafa Nadal celebró el último punto tirándose al suelo. El sufrimiento acababa.
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Michael Johnson, el hombre que corrió los 400 m. más rápido que nadie, ha conseguido meter más gas en el menudo cuerpo de 19 años de Andy Murray, que ayer llevó a Rafa Nadal a exprimirse en cinco sets en el Abierto de Australia, pero no debió explicarle que en el tenis, como en la carrera más agónica del atletismo, lo importante es la última recta. El empujón final en el que los músculos se endurecen como piedras, la saliva raspa y las ideas se nublan por el cansancio. El quinto set fue ayer la última recta en la que se extinguió Murray ante el impulso incansable del español, que ya está en cuartos de final donde le espera Fernando González. El chileno limpió del camino de Rafa a una de sus bestias negras, James Blake, al igual que Nikolay Davydenko lo hizo con Tomas Berdych. La pista se despeja.

Un plan.

Brad Gilbert, técnico del escocés y vecino del Expreso de Wako, encargó a Johnson que diseñara un plan para que Murray no se encogiera en los partidos largos. Y va camino de ello. Sólo le falta eso para ser un jugador excepcional. Ayer mató a Nadal a bolas cortas (80 veces subió a la red), restos perfectos y atronadores saques elevados hasta 217 km/h. Ganó el primer set y se colocó 4-1 en el segundo. No contó con la fe de Nadal, que le remontó hasta ganarle por 6-4.

Parecía que Murray claudicaría, porque con gestos un tanto teatrales (luego comentó que sufrió un pinchazo) se llevaba una mano al costado. Pero, sin embargo, se vino arriba en el tercer set para adjudicárselo y poner a Nadal contra las cuerdas y en el cuarto llegó el momento decisivo. El escocés dispuso de cinco bolas de break con 2-1 y el bicampeón de Roland Garros las levantó incluso con un punto increíble dibujado con 25 intercambios de golpes de todas las facturas. Empate a dos y presión para el escocés que mamó el tenis en Barcelona.

Entonces, Murray se dio cuenta de lo que pesa el quinto set. Vio lejos la meta mientras Nadal entraba en su territorio, el de las bolas imposibles y los golpes de talento cuando el rival flaquea. No le faltó oxígeno... como a Johnson en la última recta.

Rafa Nadal "Estuve con el agua al cuello"

"No llegué a jugar tan bien como para disfrutar. No tuve ni un momento de tranquilidad para irme en el marcador. Tuve que luchar muchísimo todo el rato. Estuve con el agua al cuello, pero fue un partido de los que luego te acuerdas. Todo es positivo, porque el partido estaba más perdido que ganado. Yo también estaba cansado, pero creo que influyó más lo psicológico que lo físico. Fue un partido de un nivel parecido a ganar Roland Garros o la Davis. Me emocioné".

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