Balonmano: Mundial Alemania | España 33 - Egipto 29

Hombrados y Belaustegui rescataron a la Selección

Egipto complicó el debut con Zaky y El Ahmar en estado de gracia

<b>ACORAZADO. </b>Rolando Urios, que consiguió cinco goles desde el pivote, se faja con Hany El Fakharany.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

A más de uno no le llegaba la camisa al cuerpo cuando, de pronto, apareció Belaustegui. El vasco, que aterrizó despistado tras recibir una llamada matinal que le sacó de la cama de vacaciones en San Sebastián, no será el héroe global del partido, pero sí el que por fin doblegó la resistencia de Egipto y con dos goles seguidos cambió el decorado del choque: del 24-24 al 26-24 (minuto 50). Y de ahí, a la primera victoria, siempre complicada en el inicio de un Mundial.

Egipto, con la movilidad de su primera línea, le complicó la vida a España, tanto que parecía que aquello no tenía arreglo. Se escapaba, igualaba Espa una y otra vez, pero nunca tomaba la delantera. Parecía que era imposible, porque siempre que había opción se cometía algún error, perdida de balón por un mal pase, por una falta en ataque... Y la defensa hacía aguas ante dos hombres en estado de gracia, como Zaky y el zurdo El Ahmar, que traían de cabeza todo el entramado defensivo español hasta el punto de que Pastor tuvo que cambiar varias veces los sistemas.

Paradas.

Noticias relacionadas

La entrada de Hombrados por Barrufet fue un acicate, porque el portero del Ciudad Real sacó algunos balones cuando ya se mascaba la tragedia. Con él, se empató al descanso y parecía que la máquina de Pastor iba a poner la directa. Pero no. A la vuelta del vestuario otra vez de cabeza.

Egipto ahora ya no lo fiaba todo a sus estrellas. Aparecían otros jugadores que aportaban goles y aquello pintaba mal. Se hundía la Selección cuando un par de paradas inverosímiles de Hombrados dieron alas a los nuestros, que volvían a subir la presión defensiva, y lo que parecía que era la escapada definitiva de Egipto se convirtió en el renacer español, al que le costaba romper las igualadas a su favor. Y apareció Belaustegui, el invitado de última hora, y embocó dos trallazos seguidos para cambiar la dinámica. Ahora España confiaba en sí misma, y Egipto echaba en falta un nuevo aliento. Había hecho lo imposible por apuntarse la sorpresa, pero España no le dio opción.

Te recomendamos en Polideportivo