Balonmano | Selección

Víctor Tomás: "Mi primer autógrafo fue de Mateo"

El más viejo, Mateo Garralda, y el benjamín y debutante, Víctor Tomás, comparten el ala derecha de España, que hoy viaja a Alemania donde la Selección campeona debutará en el Mundial el sábado ante Egipto.

<b>GRAN DÚO.</b> Víctor Tomás y Mateo Garralda comparten banda.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Entre Mateo Garralda (1969) y Víctor Tomás (1985) hay una generación de internacionales. El navarro es el Matusalén de España, y el catalán el benjamín. Sin embargo, por su condición de zurdos y ocupar los puestos de lateral y extremo, respectivamente, en la Selección juegan casi pegados, y, además, entre ellos hay muchos puntos de contacto.

Cuando Víctor Tomás aún no había echado todos los dientes, Mateo debutaba con España, "tenía 18 años y era en el preolímpico para los Juegos de Seul", en 1988. En aquellos tiempos todo era muy distinto "porque a los jóvenes se les imponía una ley: oír, ver y callar. Los tiempos han cambiado, por fortuna, y no hay esa discriminación", dice Garralda. "Es cierto, porque a mí en la Selección se me trata como uno más, no noto ningún rechazo, y la única diferencia es que los compañeros me animan y me dan mucha confi anza", asegura Víctor Tomás.

Una anécdota que recuerda Víctor Tomás: "Mi padre fue jugador de balonmano y entrenador, aunque cuando yo nací ya lo había dejado todo, pero siempre he estado metido en este deporte. Así que a los siete años, como íbamos mucho al Palau, me puse en la puerta de jugadores para pedir autógrafos, y el primero que me lo fi rmó, el primero de mi vida, fue Mateo Garralda, al primero que se lo pedí, y todavía los guardo. Tengo una hoja especial con las fi rmas de aquellos jugadores del Dream Team del Barça, de todos. Por eso, cuando con los años he podido jugar con Xepkin, O’Callaghan, Barrufet y ahora con Mateo, pues me siento orgulloso porque es un honor".

De Víctor, el navarro asegura que "tiene condiciones para estar en la Selección, porque juega con desparpajo y reúne unas grandes condiciones físicas. No le asusta la responsabilidad, defi ne bien y es muy rápido". Recuerda que la primera vez que reparó en Víctor fue "hace un par de temporadas (esta es la quinta en la Asobal) al comprobar que en un partido Por tland-Barcelona su entrenador le daba la responsabilidad de tirar los penaltis. Pensamos que tenía que ser buen jugador cuando confiaban tanto en él".

Los consejos. Respecto a los consejos, Garralda dice que no es de dar charlas a los jóvenes, aunque sí le ha dicho que "sea él mismo, que no se deje intimidar por el rival que tenga enfrente ni por la importancia del encuentro; que haga su juego". Y Víctor está de acuerdo: "Si el seleccionador me ha llamado por mis condiciones, tengo que ser fi el a ellas. No voy a cambiar". Estudiante de INEF, Víctor Tomás no dispone de un físico espectacular para el balonmano, y es uno de los dos únicos jugadores de España que no llega al 1,80 metros: "Ahora que se estilan los jugadores altos, mi talla (1,76 metros) es un hándicap, por lo que tengo que aprovechar otras virtudes, y además sacarle rendimiento a que los contrarios se confíen". Y otro asunto: los golpes. Víctor Tomás lo tiene claro: "El balonmano es un deporte de contacto, pero noble. Sé que si alguien se excede con mala intención, si yo no puedo devolvérselo, voy a tener a algún compañero que lo haga".

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