Tenis | Abierto de Australia

Sharapova: "No voy a desertar por el calor"

Jugó a 43 grados y la pequeña Pin casi la elimina

<b>COLLARÍN DE HIELO. </b>Sharapova se refresca con una toalla con hielos.
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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La piel eslava de Maria Sharapova soportó mal los 43º centígrados a los que tuvo que jugar y su cabeza, aún peor. A punto estuvo de ser devorada por la pequeña francesa Camile Pin (62ª del mundo), que la tuvo en dos ocasiones a dos puntos de la derrota. Al final, la rusa lo arregló para acabar 6-3, 4-6 y 9-7 tras tres horas. "Es inhumano jugar así. El cuerpo no está capacitado y la mente no trabaja como debiera", se quejó la aspirante a arrebatar el título a Mauresmo.

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Aunque el termómetro supere los 35º que la regla de Política de calor extremo establece como barrera para aplazar los partidos, los que ya están en juego deben acabar. Fue el caso del de Sharapova, que tampoco pudo beneficiarse de la cubierta de la Rod Laver porque el choque ya había comenzado. Sólo pudo disfrutar de descansos más largos. A pesar de los calambres, no pensó en retirarse. "No soy una desertora y no voy a parar por el calor", dijo la jugadora de 19 años, que tuvo que recibir ayuda médica y que negó que al final del choque le hubieran inyectado para recuperarse.

"Mi rival no se podía ni mover; no entiendo que no se paren todos los partidos", apuntó Nalbandián que vio como Tipsarevic se retiraba en el quinto set. Carlos Moyá, curtido en mil batallas, fue más conciliador: "O no se juega en todo el día o entramos en cuestiones de si es peligroso para la salud o no. La condición física influye en el tenis...".

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