Rafa Nadal, aire fresco en la parrilla de Melbourne
Ganó a Kendrick y le espera Kohlschreiber. Moyá fue eliminado


En los vestuarios del antiguo Flinders Park de Melbourne, tubos de crema solar protectora dan la bienvenida a los tenistas. Y a los periodistas. La delgada capa de ozono de Australia deja pasar los rayos sin piedad. Los termómetros coquetean con los 40 grados. El rebound-ace se convierte en una parrilla donde los jugadores pueden salir escaldados, sobre todo si se trata de una primera ronda, el partido se alarga y el cuerpo evapora todo el líquido que guarda. Un don nadie, o tu cuerpo, puede darte un disgusto.
Ayer, Rafa Nadal disipó dudas en un partido que podía quemarle viniendo de una lesión y ante un rival, Robert Kendrick (90º del mundo), al que el español define como un "kamikaze" y que le tuvo contra las cuerdas en Wimbledon. Protegido por la cubierta del Rod Laver Arena, que se cerró para refrescar un ambiente que en el exterior era infernal (son los privilegios de ser número dos del mundo), Nadal resopló hasta quitarse la presión a la que el californiano le sometió en la primera manga que finalizó con 7-6 (8/6) y una bola de set para el yanqui. Se intuyó una gran seguridad en el servicio de Rafa, quizá derivada de la pretemporada sin vacaciones que realizó en Manacor. No cedió nunca el saque, logró una media de velocidad de 186 km/h con sus primeros (más que antes) y conectó siete aces. Sólido y seguro.
Tras salvar la situación comprometida del primer set, el Rey de la Tierra se lanzó a enfriar los ánimos de Kendrick y cerrar el partido con 6-3 y 6-2 en dos horas y siete minutos. Durante la noche de hoy, disputará su partido de segunda ronda frente al alemán Philipp Kohlschreiber, un jugador de 24 años que aún no ha estrenado su palmarés y es 61º en el ránking ATP. Debería fundirse pronto.
Bajas.
Sin embargo, el mismo universo indoor, el de la Rod Laver, el ilustre Moyá se despidió de Melbourne ante James Blake, su verdugo en la final de Sidney, por 7-6 (10/8), 6-2 y 6-4. "De 128 posibilidades, que te toque Blake no es un sorteo muy agraciado, pero me he sentido jugador y he plantado cara al número cuatro", resumió Charly, que no pudo limpiar del cuadro a una de las bestias negras de su paisano Nadal.
Fuera de las pistas techadas, el resto de españoles soportó mal el calentón. Sobre todo Beto Martín, que casi se va con su casillero a cero. Andy Murray, con quien se enfrentará Fernando Verdasco que se benefició de la retirada de Mathieu cuando éste estaba a cuatro puntos de la victoria, le ganó 17 juegos seguidos para acabar 6-0, 6-0 y 6-1. Albert Montañés perdió frente a Tommy Haas y el esperanzador Nicolás Almagro peleó hasta caer con Robby Ginepri en cinco sets. Menos mal que Nadal trajo aire fresco.
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Rafa Nadal "Estaba con bastante desconfianza"
Llevaba dos días sin entrenarme demasiado bien y estaba con bastante desconfianza, pero cuando llegué a la pista me encontré mucho mejor y muy serio con la derecha. En cuanto al servicio, he alcanzado una buena velocidad y no cedí un solo punto de ruptura. Todo lo más que consiguió Kendrick, que es un kamikaze que se iba a la red, fue un 0-30. Sus subidas las solventé bien. Normalmente, todo el mundo tiene problemas el primer día, aunque cada partido es una historia diferente. Cuando me dijeron que el partido se disputaría bajo techo por el calor pensé que sería peor porque un sacador como él sería favorecido por la falta de viento, pero no me preocupé demasiado. El calor es igual para los dos. El rival no tiene un ventilador al lado...".