Tenis | Abierto de Australia

Nadal, contra Federer y la maldición de Australia

El Abierto de Australia, el primer grande de 2007, se abrió anoche con dos polos de atención: Roger Federer, que pretende completar este año el Grand Slam, y Rafa Nadal, que sale de una lesión que le hizo retirarse en Sydney y que ha puesto grandes ilusiones en Melbourne.

<b>PRUEBAS. </b>Nadal ha estado entrenándose varios días en Melbourne después de la retirada en Sydney.
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
Actualizado a

Roger Federer sueña con completar este año el Grand Slam ganando los cuatro grandes. Rafa Nadal está empeñado en reventarle la fiesta (más por amor propio que por hacerle el feo a quien profesa una sincera admiración), pero España nunca ha triunfado en Australia (ver cuadro de abajo). Se nos resiste el torneo y se nos han resistido tres finales de Copa Davis. Esas dos premisas planean sobre el Australian Open que levantó ayer el telón en el Melbourne Park.

El suizo, el incontestable número uno del mundo que anoche abrió su participación ante el alemán Bjorn Phau, inició oficialmente el año con varios objetivos: lograr su tercer Abierto de Australia, su quinto Wimbledon, estrenar su palmarés en Roland Garros y acabar por cuarto año consecutivo como número uno. En la exhibición de Kooyong, perdió la final frente a Andy Roddick, lo que da muestras también de que el cañonero de Nebraska está fino.

Noticias relacionadas

Pero a quien más teme Federer es a Rafa Nadal. Lo dicen los datos: 6-3 para el de Manacor. Sólo se pueden ver las caras en la final, pero en la meta del 28 de enero se ha cruzado un inoportuno contratiempo para el español, la pequeña lesión en un abductor que le obligó a retirarse en el Torneo de Sydney. Parece cicatrizada, pero para encontrase con Federer hay que pasar antes la prueba de seis partidos al mejor de cinco sets. El primero de ellos esta noche contra el rubio californiano Robert Kendrick, número 90 del mundo, que le complicó la existencia el pasado Wimbledon.

Será el primer paso para comprobar qué nos puede ofrecer el gigante de Manacor. El pasado curso se empeñó en brillar en Wimbledon y llegó a la final. Este año, casi no se tomó vacaciones para afinar los detalles que le pueden hacer acercarse a Federer. Y se marcó como objetivo estar a tope ya en Australia. "He cambiado algo mi servicio, intento definir más con el drive y con la volea, ser más agresivo...", cuenta Rafa desde el tórrido Melbourne, donde no pudo estar el año pasado por lesión. "Aquí he jugado mi mejor tenis (Hewitt le eliminó en octavos en 2005 y en tercera ronda en 2004) cuando he podido venir y la atmósfera es especial", advierte. Si el físico le respeta, puede haber llegado la hora de acabar con Federer y la maldición.

Te recomendamos en Polideportivo