Tenis | Torneo de Sydney

Moyá disfruta con 30 años y alcanza la final con Blake

Tumbó al joven Richard Gasquet

<b>FUERZA. </b>Moyá celebra su pase a la final.
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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"No sé hacer otra cosa, así que me veo con capacidad para estar en el circuito dos o tres años más, hasta que el cuerpo aguante", reflexionaba Carlos Moyá tras estrellarse en octubre pasado en la primera ronda del Masters Series de Madrid. La respuesta contestaba una pregunta que se repite una y otra vez cada vez que el mallorquín (campeón de Roland Garros en 1998 y número uno mundial en 1999) cae en un torneo. La razón: tiene 30 años y pocos jugadores aguantan ya a esa edad en un circuito exigente de casi once meses.

Pero Moyá vive el tenis y ha encontrado en los últimos años la llave para seguir asomando la cabeza, la fórmula mágica que le hace disfrutar. Se machaca en pretemporada, se pone a tono en su gimnasio de Mallorca, y en el primer tercio de la temporada tiene ese plus de energía que aún no poseen sus rivales. Se lanza a por algún torneo en el calor de las Antípodas o sobre la tierra de Suramérica, territorios donde se siente cómodo.

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Carlos venía de hacer semifinales en Chennai, un torneo que le es muy propicio, y ayer consiguió plantarse en la final del Torneo de Sydney (tercera de su carrera) tras ganar a Richard Gasquet, un compañero de generación de Rafa Nadal, por 6-3, 4-6 y 6-2 sobre las pistas del Parque Olímpico, donde vivió la experiencia de los Juegos del 2000.

"Si estoy bien mentalmente, el físico aguanta y el saque y la derecha funcionan como hasta ahora, puedo ser un rival peligroso", avisó ayer Moyá a James Blake (número 5 del mundo), que se benefició de la incomparecencia por gastroenteritis de Jurgen Melzer y que, además, será su primer rival en Melbourne.

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