Papá Noel visitó al último balsero
Los Yankees de Nueva York acaban de contratar a un nuevo balsero. Un cubano más en su lista.

Hace tiempo que las autoridades cubanas denuncian que detrás de cada deserción de sus deportistas hay una red de intermediarios que no tienen escrúpulos en poner en peligro las vidas de estos atletas. Con Juan Miguel Miranda, el último de los balseros de la Isla en lograr un contrato profesional, no hay datos que reafirmen esta hipótesis, y sí una historia de tozudez a prueba de inmigración.
Con sólo 20 años Miranda comenzó su desesperada salida de Cuba. En las dos primeras intentonas le devolvieron a casa, a él, que ya era una de las grandes esperanzas de la novena internacional por su facilidad bateadora. Así que a la tercera cambió de rumbo. Su bote, con ocho personas, seis de ellas peloteros, invirtió el destino: no se fijó en la imposible Florida, y así llegó a la República Domicana, en el mismo límite con Haití. Primero pidió asilo, y una vez establecido accedió a la nacionalidad dominicana.
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Y ahora, el salto a la Gran Manzana, siguiendo los pasos de otros balseros famosos en el diamante de los Yankees, como son Orlando El Duque Hernández y José Ariel Contreras.
Juanito, de 23 años, en la víspera de que Papá Noel llegase con sus regalos, firmó un contrato por cuatro temporadas y 2,3 millones de euros. Su familia se felicita por su fortuna, y él sostiene que para eso escribió la carta.
