Talant Dujsebaev

"Hay algunos partidos que los acabo muerto"

En junio de 2005 colgó la camiseta en el Ciudad Real para iniciar su carrera de entrenador del equipo. Ganó la Copa de Europa en su primera temporada. En la segunda, Dujsebaev (1968, Kirguizistán) ha recuperado su número 10 para volver a la pista como entrenador y jugador.

<b>AMOR PROPIO. </b>No lo necesitaba, pero ha vuelto a jugar a un límite que sólo se puede explicar por su capacidad competitiva.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Cuando se lesionó Uros Zorman pensé que le iba a proponer a Raúl González, su ayudante, que le echase una mano como jugador. Que fuese usted, me sorprendió.

Cuando me retiré no pensaba ni por asomo que volvería a jugar, pero al lesionarse Zorman no teníamos mejor opción a mano. Raúl, que se había retirado el mismo año que yo y que también era central, no puede jugar; a veces hace carrera continua, y la rodilla se le inflama tanto que parece que tiene dos.

¿Y usted no acusa el esfuerzo físico?

Cómo que si no lo acuso. ¡Si acabo los partidos y no puedo ni andar!

Eso decía en la semifinal de la Copa Asobal ante el Barcelona, y al día siguiente se marcó un partidazo ante el Portland y jugando casi los sesenta minutos.

Y acabé muerto. Tres días después aún no estaba recuperado del partido. Lo que ocurre es que ante equipos de ese nivel, aunque el físico no te responda, tu cabeza te pide jugar, y jugar, y ser competitivo, y no bajar los brazos.

Es que usted se marcó una final memorable. Recuerdo dos pases al extremo (Davis) extraordinarios.

Si, sí, fueron buenos. Pero muchas veces dependes de los compañeros, y yo tengo la suerte de contar con unos grandes profesionales a mi lado. Eso me ayuda.

¿Cómo llevan sus compañeros compartir el vestuario con el entrenador? Ya sabe, en todos los equipos hay descontentos que critican al técnico, pero en el Ciudad Real le tienen delante.

La verdad, ser jugador y entrenador a la vez resulta un poco anormal, pero la gente lo tiene asumido. Incluso me ayuda. Yo, la verdad, tampoco pensaba que iba a jugar tantos minutos. Me dije, 'Venga, a echar una mano a Entrerríos, a darle minutos de descanso'. Pero luego se lesiona Rutenka, no tenemos tampoco a Fis, y resulta que tenemos dos hombres para dos posiciones.

¿Qué sintió cuando le eligieron el mejor jugador de la Supercopa de Europa?

Nos habíamos proclamado campeones, que era el objetivo, y que luego me distinguieran individualmente me hizo ilusión, aunque no perdí la perspectiva de que ese premio era fruto de la fortuna, de contar con los compañeros que tengo en el Ciudad Real. Son de tanta calidad que con ellos es más fácil.

Cuando usted se retiró no había centrales en España, y dos años después nos sobran incluso en la Selección.

Para ser sinceros, centrales puros sólo tenemos a uno, a Chema Rodríguez, el jugador del Valladolid. Los Iker Romero (Barcelona), Alberto Entrerríos (Ciudad Real), o cualquiera de los otros, son laterales reconvertidos por la necesidad de sus equipos.

¿No quedamos que usted volvía para que Entrerríos tuviese minutos de descanso?

Yo no soy tonto, y me doy cuenta de que Alberto Entrerríos es mejor lateral que central, pero él está haciendo un esfuerzo extraordinario por el Ciudad Real aceptando el encargo de mover al equipo. Cuando se contrató a Rutenka se hizo pensando en que actuase de central, pero él también es lateral, con lo que en un momento determinado resulta que teníamos sobrante de calidad en esa posición, y Alberto fue quien se sacrificó por el bien del plantel.

Ahora tiene más de un mes para descansar, recuperar el resuello, y mentalizarse para la segunda parte de la temporada. También se anuncia el regreso de Zorman con lo que usted no sería necesario. ¿Qué piensa hacer?

Cualquier cosa es posible, aunque lo normal es que continúe porque lo primero es que Uros Zorman esté totalmente recuperado, y que esté en plenitud. Pero seguiremos con el problema en el lateral izquierdo, porque con Julio Fis quizá no podamos contar hasta la próxima temporada. Me parece que voy a terminar la temporada como jugador del Ciudad Real, y luego bajaré definitivamente al banquillo.

¿Cómo se hacen los cambios? ¿Lo decide usted? Ahora me pongo, ahora me quito.

Es un poco así, pero no tan simple. Entro cuando debo dar algún descanso a un jugador, y yo mismo me quito cuando veo que no estoy aportando lo suficiente o me noto cansado. Pero eso no es óbice para que Raúl, que es mi ayudante y mi amigo, tome la decisión de sentarme si lo estima oportuno a la vista del juego.

Se acaba 2006, una temporada en que usted como entrenador lo ha ganado casi todo. En un balance rápido, resulta que entre todas las competiciones sólo ha perdido dos partidos.

Y un tercero lo empatamos (Barcelona, en el Palau). Si no ganamos la Liga la pasada campaña fue por una derrota de 2005. Lo único que de verdad hemos perdido en 2006 fue la final de la Copa del Rey (ante el Valladolid). Por eso suelo decir que lo que el Ciudad Real ha hecho en 2006 es casi irrepetible. Ha estado en todas las competiciones, y a un nivel impresionante. Se han ganado títulos, y se ha hecho un gran trabajo. Es un año para estar satisfechos.

¿Disfruta más ahora, en este dulce postre inesperado a su carrera de jugador, que cuando era simplemente el central del equipo?

Es distinto. Disfruté mucho en la que pensaba que era mi despedida como jugador; ganamos la Liga y me sentí muy contento. Y ahora, cuando he tenido que volver a la cancha porque era la opción más apropiada para el Ciudad Real, no puedo esconder que también disfruto, que me lo paso muy bien en la pista, que estoy contento por la decisión que tomamos, aunque acabe muerto cada partido que disputo.

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Tal y como se le ve desde fuera, lo mismo llega el mes de junio, y a la hora de planificar la temporada, resulta que si todo va bien usted mismo dice eso de 'pues sigo'.

No, eso no. Ya no pensaba jugar, y aunque esté disfrutando, la verdad es que mi sitio está en el banquillo. No es que esté deseando que acabe la temporada, pero cuando finalice, esto de jugar se acabó.

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