Joe Frazier malvive en un viejo gimnasio suburbial
A los 62 años entrena a jóvenes promesas en un barrio de Filadelfia


Esa portada de Life, en tamaño mural, preside la habitación de Smoke Joe Frazier, en la planta superior de North Broad Street 2913, Filadelfia, Pennsylvania. Abajo, como en una trinchera, está el Joe Frazier's Gym.
En la portada reza Norman Mailer On The Fight. "El combate, según Norman Mailer". Abajo se anuncia: "Foto de portada por Frank Sinatra", y se detalla la fecha de la revista: 19 de marzo de 1971, once días después del combate. Enmedio va la fotografía de Sinatra: la izquierda y la fiereza de Frazier arrecian sobre Muhammad Ali, calzón rojo, emparedado sobre las cuerdas del ring del Madison Square Garden. Casi 36 años después, la imagen conserva el drama. Lo agranda.
Casi 36 años después, Joe Frazier vuelve a recrearse en su ataque a Ali. Smoke Joe masculla: "Fue el mejor combate de todos los tiempos. Por todo lo que le rodeó, por las expectativas, porque Ali no me daba crédito, por la división de la opinión pública".
Por decisión unánime, ese combate, The Fight of the Century, el Combate del Siglo XX, lo ganó Joe Frazier, que conectó a Ali entre 54 y 58 golpes en alguno de los asaltos finales. Mailer, destacado seguidor de Ali, escribiría en ese número de Life sobre el ego y sobre el "miedo a la extinción" que habitaba en los golpes de Frazier: que Mailer describió como "llegados desde el rítmico vientre de un bazooka".
Frank Sinatra.
Los editores gráficos de Life quedaron impresionados con la calidad de las fotografías de Sinatra. Neil Leifer y Tony Triolo, los mejores fotógrafos de boxeo de aquellos días, tomaron imágenes de Sinatra en el ringside. Recuerda Leifer: "El que tuvo suerte fue Triolo. Frazier tumbó a Ali en el asalto número 15, la primera vez que Ali sufría un knock down en su carrera... y tuvo que ocurrir delante de Triolo. Pero ante el trabajo de Sinatra hay que quitarse el sombrero". En estos días fríos de Pennsylvania, Joe Frazier no se quita el sombrero: "¿Por qué iba a hacerlo? El sombrero es más que parte de mí: soy yo mismo". Dice Joe Frazier, casi 36 años después.
En aquella famosa noche de 1971 en el Madison se decidía algo más que un título mundial de los pesos pesados: Ali era el campeón de los derechos civiles, las minorías pacifistas, los Musulmanes Negros y el Partido Demócrata. Con su inigualable sentido maniqueísta, Muhammad había deslizado la imagen de Frazier como la de un heredero del Tío Tom. De un modo u otro, dos Américas se enfrentaban, y allí estaban Mailer y Sinatra para contarlo. Frazier, símbolo de una esas dos Américas vive en este gimnasio del Oeste de Filadelfia.
Broad Street es la misma calle donde, en un coche, en 1959, el promotor judío Eddie Gottlieb firmó al masivo Wilt Chamberlain para los Philadelphia Warriors, donde Wilt iba a anotar 100 puntos en un solo partido. Por eso, Philly, Ciudad del Amor Fraterno, de Wilt, de Doctor J, de Frazier, es tan difícil para el triunfo de cualquier deportista: tantas figuras han pisado las calles de Filadelfia, que ya nada parece suficiente.
En la azotea del Joe Frazier's Gym, la imagen de Smoke Joe anuncia una clínica dental. Abajo, entre sofás derruidos, entrenadores antañones y chicos surgidos de la negrura suburbial, Frazier se deja preceder por Leslie Les Wolff: su mánager.
Mánager.
Wolff se refiere al tono de alguna información de The New York Times que subrayaba la incertidumbre económica de Frazier: "Diremos que en lo que publicó el Times había un 50% de verdad y un 50% de inexactitudes, por decirlo suavemente".
"Además de Muhammad Ali, cuya imagen está cuidadosamente orquestada, y el mismo George Foreman, está claro que Joe Frazier es uno de los tres boxeadores vivientes con más potencial de mercado. Lo único que puede decirse es que este potencial no se ha explotado, lo cual sí ha sido un problema para Joe: ahora estamos intentando arreglarlo", anuncia Wolff, consejero delegado de la firma Smart Marketing Group.
Wolff negocia en estos momentos con empresarios de Hollywood una película sobre la vida de Smoke Joe, cuya carrera y leyenda desea promocionar a toda costa. "Vamos a llevar la imagen de Joe allá donde podamos. Vamos a hacer lo de Memphis y también tenemos un compromiso inminente en Londres. ¿Cree usted que una exhibición con Joe Frazier podría serles interesante en España...?"
Sólo por aquel combate de 1971 con Ali, Frazier ingresó una bolsa de 2,5 millones de dólares. Joe había unificado el cetro mundial de los grandes pesos al derrotar a Jimmy Ellis, un año justo antes de la batalla que relataron Mailer y Sinatra. Pero Frazier aún libraría otros dos combates épicos con Ali: en 1974, sin el título en juego, y en 1975, en Filipinas, el terrible Thrilla in Manila, por la corona que Ali había recuperado de Foreman en Kinshasa. Muhammad se impuso en ambas ocasiones, aunque al límite de fuerzas y tras extender un demoledor cheque a su salud.
Tras el Thrilla in Manila, Ferdie Pacheco, médico de Ali, le insistió en la retirada. Pacheco dimitió cuando Ali no quiso seguir su consejo, y hoy se ve lo acertado de la opinión del doctor. La totalidad de la carrera profesional de Frazier, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1964, en Tokio, se cerró en 37 combates, con 32 victorias, un nulo y cuatro derrotas: las dos de Ali... y otras dos bajo las pétreas manos de George Foreman, a quien Joe recuerda así: "El hombre que más fuerte me ha pegado en mi vida". La pregunta obvia es: ¿Qué pasó con todo ese dinero que ganó Smoke Joe Frazier? ¿Cómo se puede encontrar en estos días a un campeón semejante entre la semiabandonada humildad de North Broad Street 2913...?
Hay muchas respuestas. Pero Frazier, que nació en una familia de 13 hermanos (el segundo más pequeño) y, a su vez, ha esparcido por el mundo una herencia de 11 hijos, rehúye jovialmente toda confirmación de apuros económicos: "Tengo una vida. Tengo mis compromisos. Entro y salgo en reuniones de negocios. No me falta el dinero. Disfruto de una buena salud que no poseen otros, a la misma edad que yo (obvia referencia a su enemigo íntimo, Muhammad Ali, atacado del Mal de Parkinson) y, en definitiva...".
"Me siento bendecido por la vida. He visto crecer a mis hijos, me siento protegido por ellos, son guapos... Lo único que siento es que quizá alguna gente a mi alrededor no hizo su trabajo tan bien como yo hice el mío en el ring".
Inevitablemente, la vida de Frazier quedó marcada cuando invirtió una buena parte de sus ahorros en un trust o corporación dedicada a la compraventa de terrenos e inmuebles. El trust vendió el terreno más apetitoso de los que Frazier llegó a poseer, 140 acres de tierra edificable en Bucks County, Pennsylvania, y poco después se declaró insolvente para reembolsar al boxeador sus partes proporcionales en los beneficios de la operación.
La abogada Jacqui Frazier-Lyde, hija de Joe, que llegó a enfrentarse en el ring a Laila Ali, hija de Muhammad, demandó a la empresa inmobiliaria en 2001. Los avatares jurídicos duraron hasta 2003, pero, al fin, la familia Frazier perdió el proceso y todo derecho sobre un terreno cuyo valor estimado en el mercado supera ahora los 100 millones de dólares.
A partir de ahí, la solvencia inmobiliaria de Frazier se ha ido manteniendo entre interrogantes. "Tengo dinero de sobra para vivir, y lo tengo cuando quiera", insiste Joe. "Aunque es cierto que podía tener bastante más, si como dice Les, hubiera salido más de este gimnasio, para hacer márketing y promover mi imagen en cualquier parte del mundo que fuera requerido. Me pasó que desde que empezó mi carrera, yo fui dejando ese trabajo en manos de otros. Obviamente, no funcionó como hubiéramos deseado. Pero mis manos y mi cuerpo y mis ojos están aquí, perfectos", reflexiona Frazier, que usa a su conveniencia un bastón después de un periodo de convalecencia por la operación de espalda.
Otros insisten en que Frazier ha recurrido a préstamos de amigos tan importantes como el ex campeón Larry Holmes, que nada confirma, al margen de la disponibilidad y el lazo de amistad que le une a Joe Frazier. Además, a Joe no le falta un buen blindaje familiar: sus hijos tienen sus trabajos; su hijo Marvis, también ex boxeador, le ayuda en las tareas diarias del gimnasio de North Broad Street, donde operan otros viejos amigos de Smoke: Chandler Durham, hijo de Yancey Durham, el mánager de Joe en los buenos días, y el trainer Val Colbert. Les Wolff mantiene un ojo vigilante sobre las actividades que rodean al gimnasio de North Broad Street y sobre las peticiones para cualquier aparición pública de Smoke Joe...
Y así discurren los días en North Broad Street. El gran coche azul de Joe Frazier, un coche de boxeador antiguo, con cartelón de "discapacitado", ocupa casi invariablemente las yardas de acera más cercanas a la puerta. Antes y después de sus compromisos, Joe Frazier siempre extrae tiempo para vocear lecciones de esgrima a los chicos del Oeste de Filadelfia: "Esas piernas, esas piernas, no se puede ser boxeador sin flexionar las rodillas, mirad esas rodillas... oooh ¿dónde están los entrenadores antiguos...?" North Broad Street, Filadelfia. Allí sobrevive y humea Smoke Joe Frazier.
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Aún sigo entrenándome en el ring todos los días
De las cosas que más orgulloso ponen a Joe Frazier es su estado de forma. "Alma sana en cuerpo sano", no deja de repetir. Aunque, a los 62 años, Frazier aún convalece de una operación de espalda que se le practicó en el Pennsylvania Hospital de Filadelfia para cancelar las secuelas de un pequeño percance con el coche, Smoke Joe se enorgullece de su físico: "Sigo entrenándome todos los días; no sé cuántos de mi época pueden aún decir eso", proclama Joe, que lista su peso en 212 libras (poco más de 96 kilos) frente a las 200 libras (90.8 kilos) de la gran época dorada.En el Joe Frazier's Gym, Frazier no descansa. Corrige los defectos de los jóvenes peleadores que allí se entrenan a las órdenes de Val Colbert y Chandler Durham, e incluso pasa a la práctica, sobre el cuadrilátero, para demostrar a los aspirantes a boxeador cómo hay que flexionar las piernas y cómo se bascula el tronco para conectar andanadas de golpes. El día 30, en el Hotel Peabody de Memphis, Joe Frazier volverá al ring para un combate benéfico a tres asaltos con Willie Herenton, el alcalde de la ciudad de los Grizzlies de Gasol. En su juventud, Herenton fue campeón amateur de boxeo.