Tenis | Torneo de maestros de Shangai

Nadal vence a Robredo y apunta a Roger Federer

Puño alto, rodilla en tierra, golpes agresivos, saltos felinos... Ayer Rafa Nadal volvió a ser el de siempre y los platos rotos los acabó pagando otro español, Tommy Robredo, que tuvo opciones de ganar y al final se marcha del Torneo de Maestros de Shanghai "con la cabeza bien alta".

<b>¡VAMOS, RAFA!. </b>Nadal volvió a alzar su puño en señal de victoria y ahora se medirá a Davydenko.
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Rafa Nadal depende de sí mismo mañana para estar en las semifinales del Masters. Si gana al hierático Nikolay Davydenko, estará en la penúltima ronda de Shanghai, aunque como segundo de grupo lo que le puede obligar a enfrentarse a Roger Federer. Lo malo es que consiguió mantenerse vivo a costa de Tommy Robredo, al que derrotó por 7-6 (7/2) y 6-2 y dejó sin posibilidades de continuar adelante a falta de jugar contra James Blake, ya que el neoyorquino derrotó con mucho trabajo al ruso por 6-2, 4-6 y 5-7 y será primero. Decía el gigante de Mallorca, que parece aún más grande rodeado de chinos, que estaba jugando un buen tenis, que sólo le faltaba una victoria importante para volver a ser el ciclón que deslumbró el año pasado y este mismo curso hasta la final de Wimbledon.

Orgullo

. Ayer, tuvo esa prueba grande y la pasó con nota. El examen se lo puso su amigo Tommy Robredo, que con poco que perder, salió a buscarle el revés, a comerle la moral con drives muy directos y seguridad en el saque. Ya en el segundo juego tuvo un punto de break que no supo aprovechar, pero lo siguió buscando y la rotura llegó para ponerse 4-2. Entonces Nadal despertó. Sintió la bofetada en la cara de su compatriota y tiró de orgullo para devolverle el break. El partido se deslizó hasta el 6-6 y esta vez los esquemas no fallaron. En los momentos claves es cuando se demuestra quién es quién. Y Rafa Nadal, que no es el número dos del mundo por casualidad, gestionó a la perfección el tie-break, no como ante Blake, para llevárselo por 7-2 y estallar puño en alto. Rafa, el que todos conocen y temen en las pistas de medio mundo, estaba de vuelta.

Valiente.

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Robredo agachó entonces la cabeza, vio que sería difícil de parar la energía desatada de un jugador con ganas de reivindicarse. Ya en el segundo juego de la manga definitiva, el mallorquín, caliente, seguro, con la meta de la victoria ya en la mirada, le rompió y el partido se le puso totalmente de cara. Pero Tommy es especialista en remontadas, apurando los puntos consiguió llegar hasta China y no era cuestión de irse tan pronto de esta cita de Maestros en la que se había colado por derecho propio. Así que apretó, deslizó sus exquisitos golpes, buscó las líneas. Pero Nadal tenía por fin su día. Sólo en el quinto juego dudó un poco y cedió tres bolas de break que Rafa neutralizó con su contundencia habitual, esa que no acababa de encontrar en los últimos compromisos. Esa contundencia que asusta y que unida a la fortaleza mental le hace inasequible en las grandes citas. Cerró el set con 6-2 ante un jugador valiente.

Ahora le espera Nikolay Davydenko, un tenista hosco y sin carácter que no tiene ni marca deportiva que le patrocine aún estando en el top-ten. Un carácter que le sobra a Rafa y debe darle el pase a semifinales. Si ocurre eso, Sir Roger, su enemigo íntimo, puede estar esperando el enésimo duelo con su bestia negra. Robredo ya es pasado para Nadal, Davydenko es presente y Federer puede ser futuro.

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