Mauresmo abre la puerta para estar en semifinales
Derrotó a Hingis y si hoy gana a Henin seguirá viva


Amelie Mauresmo salió ayer al Madrid Arena con la certeza de que ya no podrá ser número uno del mundo por los resultados del miércoles, pero con el convencimiento de que al menos puede defender el título de Maestra que conquistó el año pasado en Los Ángeles. Y ayer dictó una lección ante alguien que ha aprobado muchos exámenes con sobresaliente, Martina Hingis, a la que derrotó por 3-6, 6-1 y 6-4. La francesa tiene la oportunidad de clasificarse, pero sólo si hoy vence a Justine Henin, que ayer derrotó a la rusa Nadia Petrova por un doble 6-4. Si Mauresmo cae, la que accederá a las semifinales será la suiza.
Pase lo que pase, Mauresmo y Henin desprendieron ayer un aroma de tenis caro que pudieron respirar los 9.000 espectadores que acudieron a su llamada. Dejaron una sensación de elegancia frente a los cañonazos de la Armada rusa. Sus saques quedaban unos 20 o 30 km/h por debajo de los de Sharapova o Petrova, pero la sensación fue mucho más divertida. Los puntos más largos, la técnica más depurada.
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Las dos se conocen bien, porque llevan enfrentándose desde 1998. Este año habían jugado ya en dos ocasiones y siempre ganó la francesa, que en su estreno ante Nadia Petrova acusó falta de ritmo por una lesión en su hombro derecho que la tuvo un mes parada. Pero anoche Amelie, la gran aficionada a los vinos, destapó una botella de Burdeos y Hingis puso el caviar con su revés preciso y angulado a dos manos, sus dejadas imposibles y su picardía sobre la pista.
El primer set se lo llevó enseguida Hingis, que se la ve disfrutar tras tres años alejada del circuito y busca siempre con la mirada el aliento en los palcos de Radek Stepanek, su novio-tenista. En la segunda manga, dos roturas de Amelie Mauresmo para colocarse 2-0 y 5-1 solventaron el problema. En el set definitivo, la francesa estuvo más segura y consiguió romper en el primer juego y en el tercero. Se colocó 4-0 y la gran Martina apretó hasta llegar al 5-2 y saque para Mauresmo, que no consiguió definir. Restando con 5-4, Hingis tuvo oportunidad para romper, pero no lo hizo y el mejor partido del torneo finalizó ahí. Con la sensación de que sobre la pista estuvieron dos maestras.