Bueno para olvidar sus abdominales

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Rafa Nadal se ha imbuido en un proceso de reconversión que debe llevarle a ahorrar energía, a racionalizar su esfuerzo. Y para ello es vital mejorar con el saque. En eso estaba cuando una inoportunísima lesión, una microrrotura fibrilar en los abdominales, le paró en seco. No es grave, pero puede haberle minado en su confianza cuando había conseguido, como demostró en Madrid, acortar los puntos y dar más velocidad a la bola en el servicio. Pero, molestias aparte, el campeón de Roland Garros llega descansado a Shanghai y en el grupo que ha caído le ha permitido evitar a molestos bombarderos como Ljubicic y Roddick y al 'toro' Nalbandián.
Blake no es un mal rival de inicio, porque parece metido ya en la peligrosa espiral de final de temporada, cuando el cansancio nubla la mente. Mejor que comenzar ante un Davydenko sin miedo o frente a un Robredo que no tiene nada que perder y en China saldrá sin presión. A Nadal el sorteo le ha sido benévolo para que olvide sus abdominales. Para sentir que su brazo funciona, para pensar en dar batalla a Roger Federer. Sería un buen regalo para acabar el año verles de nuevo frente a frente.